Este es un mensaje especial en tres partes, «Descanso para tu alma», que el Señor dictó a la Hermana Amapola en agosto de 2017 como un retiro para el staff de la Misión. Les animamos a que esperen hasta tener un momento de tranquilidad en el que puedan leerlo con calma. Consideren este mensaje como si fuera su retiro personal, dirigido por Dios.
15 de agosto, 2017
Jesús. En la madrugada.
INTRODUCCIÓN
Venid a Mí, todos los que estáis cansados y agobiados,
y Yo os daré descanso – descanso para vuestras almas.[1]
Hijitos Míos, no sabéis cuánto os amo y cuánto anhelo pasar un tiempo con vosotros – cuando nuestros corazones puedan hablar entre sí y podamos descansar uno en el otro.
Sí, pequeños, Yo descanso en vosotros. Vengo y recargo Mi cabeza sobre vuestro corazón, feliz de encontrar amor, fe y obediencia; feliz de encontrar a Mis hijos.[2]
En el mundo y en esta vida hay tanto trabajo que hacer, tanto cansancio, tanto agotamiento. Tanto cansancio de vuestras almas debido al sufrimiento, a las diversas pruebas de fe y de obediencia, a las exigencias de la caridad, y a tantas otras luchas que constantemente vivís para serme fieles.
Yo creé a Mis hijos libres de todas estas cosas – les di la soberana libertad de ser hijos Míos, hijos del Gran Rey. Pero el pecado y el odio de Satanás han privado a Mis hijos de esta libertad.
Mis pequeños, ésta es la libertad que os invito a vivir ahora, que Yo os ofrezco; y que así como Mi Misericordia se recoge por medio de un solo recipiente – la confianza, como dije a Mi pequeña Faustina – así esta libertad sólo se alcanza a través de la Fe sencilla y de niños. Se escribe con “F” mayúscula, pequeños, para haceros conscientes de su importancia y su calidad vivificante, a diferencia de la fe “usual”, que es más común, pero inferior. [3]
Os Estoy entrenando en el recibir y vivir esta Gran Fe, la Fe viva y soberana de Mis verdaderos hijos.
Quiero que brille en vosotros cual Joya preciosa; que brote en vosotros como un manantial vivificante; que arda en vosotros con el Fuego de Mi Amor.
Lo que os pido, hijos Míos, Mis amados pequeñuelos, Mis fieles, es Fe. Tan sólo esta Fe absoluta e imperecedera en Mi Amor por vosotros – en Mí – en lo que os He dicho, en cuanto os He prometido.
Mis pequeños, necesito esta Fe en vosotros para que podáis ser verdaderamente y completamente Libres, [y estar] a Mi disposición, para servirme en estas Grandes Horas que se avecinan, que están ya sobre nosotros.
Para poder ser Mis instrumentos, necesito que estéis/seáis Libres por medio de la Fe.
Sed pequeños Conmigo [sonrisa], llenos de confianza como un niño pequeño, que no sabiendo cómo hacer lo que el Padre le pide, con toda sencillez Le dice: “Padre, no sé cómo hacer lo que Me pides, pero lo quiero hacer, [sonrisa]ayúdame, porque soy pequeño, demasiado pequeño y pobre….”[4]
No puedo resistir esta oración [sonrisa] y vengo y os enseño [sonrisa] y os llevo en Mis brazos. [sonrisa]
Ofrecedme vuestros deseos de vivir esta Fe y de recibir Mi Libertad, y Yo haré el resto.
Hijos Míos, ¿veis que, al hacer esto, empezáis [ya] a vivir en Libertad? [sonrisa]
Durante estos tres días que os He pedido, quiero que reflexionéis en/sobre esto – en/sobre la libertad que viene por medio de la Fe.
PRIMER DÍA
Mis pequeños, en este día quiero que reflexionéis Conmigo en las diferentes cosas que mantienen “cautivos” a vuestros pensamientos con respecto a nuestra relación.
¿Cuáles son las cosas que parecen impedir nuestra unión más estrecha?
Miedos, el percibirse indignos, el perfeccionismo, la arrogancia, la soberbia – todo cuanto pone una barrera entre Mis pensamientos y los vuestros.
Os parecerá como una avalancha de cosas, Mis pequeños [sonrisa], comprendo, y quiero aliviaros de ese peso.
Imaginad Mi Corazón, hijos, como una inmensa hoguera. Ahora venid y arrojad todos esos pensamientos y actitudes al fuego. Todos.
El Fuego de Amor de Mi Corazón es tal que lo puede consumir todo. [sonrisa]
Satanás quiere ataros a sí mismo, al pecado, a la muerte, a la desesperación, con la triple cadena: la cadena que ata vuestros pensamientos, vuestra mente; la cadena que ata a vuestras emociones; la cadena que ata a vuestro corazón, a vuestra alma.
Y Yo os pido que os acerquéis a Mi Corazón y Me dejéis derretir esas cadenas con el siempre-creciente Fuego de Mi Amor.
Sí, pequeños, lo que os digo pudiera sonar como algo “bonito” y “allá en las nubes” [sonrisa], pero en realidad lo que os pido que hagáis es muy práctico y concreto. [sonrisa]
Pasad este día Conmigo, cerca de Mí, y conscientemente traedme vuestra mente, vuestros pensamientos, para que Yo pueda cribarlos, consumirlos, purificarlos, y romper todas las cadenas que el enemigo ha usado para alejaros de Mí.
Estáis rodeados de Nuestro Amor, no lo olvidéis, hijitos de Mi Corazón.
Vuestro Jesús,
Vuestro Hermano,
Quien os enseña la libertad de los Hijos de Dios.
16 de agosto, 2017
Jesús.
Mi pequeña, continuemos escribiendo para nuestro Staff, nuestro amado Equipo.
SEGUNDO DÍA
Hijos Míos, cuánto Me alegra pasar este tiempo con vosotros, y cuánto puedo hacer en vuestras almas, aún en este breve tiempo. [sonrisa] Que esto os anime. [sonrisa]
Hoy, pequeños Míos, quiero que pasemos este día en compañía del Espíritu Santísimo de Dios, el Espíritu de Amor y de Unión, Aquel que une al Misterio de Dios – a las Personas de la Santísima Trinidad. Y Quien os une a Nosotros. El Vínculo de Amor.
El verdadero Amor Divino que procediendo del Corazón del Padre llena y envuelve a todo lo creado; y da vida y gozo a todo. Este Amor Divino que es la llama en el centro de vuestras almas y que Yo quiero que arda como [arde] la hoguera de Mi Corazón.
Cuan poco se comprende a este Amor, y cuántos otros “fuegos” se encienden en los corazones de Mis hijos en lugar de este Amor Santo y Divino, todo puro, todo gozo.
Hoy, Mis pequeños, reflexionemos en estos fuegos falsos que pudierais tener ardiendo en vosotros, y que, al quemar un combustible “falso” o impuro – porque no viene de Mí – produce humo y hedor e infelicidad en vosotros; y que os causa confusión en vuestras emociones.
Satanás es el experto encendedor de fuegos falsos – apaga Mi Fuego en las almas por medio del pecado y la soberbia; ofrece los diversos combustibles falsos de promesas vacías de felicidad, de éxito, de amor, de placer; y os convence a que encendáis estos fuegos para que os veáis confundidos por su humo y así os pueda desviar con más facilidad.
Pedid a Mi Santo Espíritu que venga y os ilumine, y os muestre la llama pura del Amor Divino, de Nuestro Amor, para que podáis así reconocer lo verdadero de lo falso; y permitiendo que Él consuma cualquier otro fuego, para que el Suyo reine soberano en vuestro corazón.
La libertad de los sentidos y de las emociones sólo se puede alcanzar deseando el Verdadero y Divino Amor que es Nuestro y que queremos ver arder dentro de vosotros.
Antes del pecado original, las emociones estaban perfectamente ordenadas y sujetas a este Amor Divino, tenían su origen en Nuestro Amor, eran una expresión de Nuestro Amor.
Pero ahora, después de la gran caída y la separación de Nosotros, las emociones han quedado vulnerables y débiles, tendiendo siempre hacia abajo, alejándose de Mí; a menos de que escojáis someterlas a Mí.
Es un trabajo arduo el hacer esto, hijos, lo sé, pues Yo también viví esta batalla – Me hice como vosotros, viví vuestras luchas, en todo menos en el pecado – para que siempre pudierais mirarme a Mí y saber cómo actuar y vivir. Para que os acordéis, y no tengáis miedo de venir a Mí en vuestra debilidad, porque Yo comprendo.
¿Cómo sometéis vuestras emociones, sentimientos, a Mí?
Primero, pedid a Mi Santo Espíritu que os ayude a ver qué es lo que da combustible a vuestras emociones y sentimientos en este momento – y rogad que os muestre Su Amor para que podáis comparar, y como un experto joyero, podáis desechar todas las “joyas” falsas que tienen apariencia bella, pero que en realidad son falsas.
Y como en el Primer Día [de este retiro] traédmelas y dejadme consumirlas en el Fuego de Mi Amor, para que tan sólo Mi Amor arda en vosotros, el Amor puro y santo que ilumina y llena todo con la fragancia del Cielo.
Después, hijos Míos, dadme vuestros sentimientos y emociones y dejad que YO que los ponga en su debido lugar y orden.
Vuestra cooperación es vuestra fe y vuestra docilidad a Mi Voluntad.
Cuando Me dais, Me confiáis vuestros sentimientos y emociones, entonces puedo poner Mi Sello sobre ellos y custodiarlos.
Mis pequeños, vosotros a su vez ayudaréis a tantos a reconocer muchos de estos falsos “dioses” que han hecho de sus sentimientos y emociones, y podréis mostrarles cómo deshacerse de ellos y recibir Mi Amor, Mi enseñanza, MiVerdad.
No os preocupéis si no entendéis, simplemente tratad de hacer lo que os pido, como buenamente podáis. Esto es todo. El resto, Yo lo haré, en lo escondido y en la obscuridad de la Fe.
¡Cuánto os amo!
Al darme vuestros sentimientos y emociones os veréis libres de la tiranía que Satanás ejerce sobre vosotros por medio de ellos.
La libertad de la mente por medio de la Fe; la libertad de los sentimientos y emociones por medio de la Verdad.
“La Verdad os hará libres.”[5]
Mis amados, Yo Soy la Verdad y deseo liberaros.
Venid y bebed de las aguas puras y copiosas de la Verdad que manan de Mi Corazón y que Mi Santo Espíritu desea hacer brotar en vosotros también. Fuentes vivas de la Verdad para Mis hijos hambrientos.
Os bendigo, Mis amados hijos, A cada uno daré luz durante estos días, para que podáis entender más plenamente Mis designios en estos tiempos.
Mi Amor siempre os rodea. [sonrisa] Venid a Mí. ♥
Vuestro Jesús,
Quien os ama infinitamente +
16 de agosto, 2017
Dios Padre.
Mi pequeña, continuemos.
TERCER DÍA
Mis pequeños hijos amados, hijos de Mi Corazón:
Hoy Soy Yo, el Padre, vuestro Abba, Quien os habla e invita a que paséis el día Conmigo.
Muy pocos piensan en Mí y menos aún Me dan su tiempo. Se olvidan que, como un Padre, el Único y Verdadero Padre, Mi Corazón es particularmente sensible al amor de Mis hijos.
Mis pequeños, cuán encadenados veo a todos Mis hijos: encadenados por sus propias ideas sobre Quién Soy Yo, sobre qué Me complace, sobre qué significa ser Míos.
Y quiero que estéis libres de eso, para tener la libertad plena de Mis hijos, que Me aman sencillamente como se ama a un Padre.
El pecado y el sufrimiento causado por el pecado han dañado la Imagen de la Paternidad como Yo la quiero, como está en Mí y como la quiero compartir con Mis hijos.
Cuánto dolor habéis tenido que soportar porque estas relaciones entre vosotros y vuestros padres terrenos han sido dañadas y heridas por el pecado y el odio de Mi enemigo – nuestro enemigo.
Es por esto, Mis pequeños, que deseo que Me conozcáis, que Me améis, que Me dejéis sanaros en esta relación Conmigo como hijos Míos, para que vuestros corazones estén libres para volar hacia Mi y recibir Mi abrazo pleno de amor.
Hijos Míos, Yo Soy Dios. Y Yo Soy vuestro Padre. Soy simple [sonrisa], y os creé para ser simples también[6]– corazones capaces de recibir Mi Amor y de amarme en respuesta.
Todo, hijos, se reduce a esto. Todo cuanto He hecho y haré ha tenido este propósito, esta intención en mente: el dar Mi Amor a Mis hijos y que Mis hijos Me amen y Me conozcan.
Después del pecado original, cuántos velos descendieron con las sombras del pecado y de la humanidad caída. Vuestra habilidad para verme con claridad quedó dañada y reducida a un mínimo. Y cómo se ha regocijado mi enemigo por esto – por todas las distorsiones que ha causado en la Imagen que veis de Mi.
Durante siglos, hijos, Mis pequeños, He estado sanando, restaurando, quitando velos, iluminando la Imagen que tenéis de Mi – con las diversas efusiones de Mi Gracia, haciéndoos cada vez más y más capaces de recibir Mi Luz.
Cuando la vista de uno ha quedado herida, no puede soportar la luz plena, se le debe acostumbrar a ella poco a poco.
Mi Jesús vino a restauraros a Mi Gracia y a Mi abrazo, y a daros un ejemplo visible, vivo, con aliento, de lo que significa ser Mis hijos.
Sus Palabras son sencillas, verdaderas, y con una insondable profundidad de Gracia, de Misterio, de Amor.
¿Cómo actuó Él Conmigo? ¿Cómo habló Conmigo?
Con amor y sencillez; con una confianza completa y una obediencia absoluta.
Así es como quiero que Me améis, que Me conozcáis – como Mis hijos pequeñitos – dejándome que os cargue junto a Mi Corazón; y dejándome hablar palabras de ternura a vuestro oído; y dejándome mostraros Mis maravillas, como un Padre muestra a Su hijo toda la belleza que Ha creado para el.
Dadme esta Alegría, pequeños. [sonrisa]
Y tendréis la libertad plena – la santa, soberana, Real libertad de Mis verdaderos hijos.
Acercaos a Mí hoy, y dejadme enseñaros Quién Soy Yo en verdad; cuánto os amo; cuánto Me hacéis feliz con cosas pequeñitas – lo simple que es estar Conmigo.
Dejadme liberar vuestros corazones, los necesito. [sonrisa]
Y así, juntos, ayudaremos a muchos otros a que también Me conozcan, y [a] restaurar la Imagen de Mi Paternidad en los corazones de todos Mis hijos.
¡Cuánto os amo!
Vuestro Abba,
Vuestro Padre, que Ha pensado en vosotros
y os Ha amado desde SIEMPRE. +
Un Comentario
Al transcribir y revisar los Mensajes para su publicación, a menudo nos encontramos con frases o párrafos que parecen tener una gramática un tanto “peculiar” o una elección de palabras inusual. El instinto es querer “corregirlos” para que sean más fáciles de entender.
Sin embargo, creemos que es esencial dejar todo tal como fue dictado en el idioma original, a pesar de los aparentes errores gramaticales. En ocasiones, añadimos una o varias palabras entre corchetes [ ] cuando parece que esa palabra ayudará al lector a comprender mejor el significado. Sí corregimos los errores de ortografía que cometo al transcribir lo dictado, y también añadimos o eliminamos signos de puntuación, para asegurar que se transmita el significado que el Señor quiso comunicar. Los signos de puntuación no son dictados; los añado yo (y otros los revisan) para indicar la entonación que Él usó, pero aun aquí su uso pueden ser inusuales.
A veces, ciertas palabras aparecen con mayúscula en un párrafo y no en el siguiente. La mayúscula en ciertas palabras parece indicar que se está poniendo un énfasis especial en esa palabra o en lo que esa palabra comunica en ese escrito o frase en particular, y esto se debe a la forma en que se pronunció la palabra.
Cuando se realiza la traducción, intentamos que sea lo más literal posible, lo cual puede ser un desafío cuando el original ya tiene una redacción peculiar.
Sería natural pensar que el Señor, siendo Perfecto, dictaría con una gramática perfecta. Sin embargo, me parece que el hecho de que a menudo no lo haga tiene un propósito y es en sí mismo una enseñanza.
La gramática, la ortografía y la puntuación son, por supuesto, importantes para que el lenguaje sea comprensible y más uniforme. Pero estas pueden cambiar con el tiempo. La ortografía de las palabras cambia, las reglas gramaticales cambian, incluso el significado de las palabras cambia.
Creo que el Señor nos está ayudando a no preocuparnos demasiado por los detalles de cada idioma, sino a estar abiertos a lo que Él desea comunicar a través de las palabras, por muy peculiar que sea la forma en que se expresen. Ojalá pudiera comunicar lo que percibo al recibir los Mensajes: la inmensidad detrás de cada palabra, la vastedad de significado, del Amor que hay detrás de cada frase. No quiere decir que lo entienda, solo lo percibo: “No sé exactamente qué es, pero aquí hay algo MUY GRANDE….”
Espero que esto les sea útil al leer los Mensajes y al encontrarse con algunas de las curiosas elecciones de palabras o de frases.
Hermana María Amapola de Jesús
[1] Ref. Mateo 11:28-29
[2] Lo que percibí en estas dos palabras es que Él recibe un gozo muy particular cuando nos acercamos a Él como Padre, con la confianza y sencillez de un niño, y no sólo con el respeto de un siervo o el temor de una creatura.
[3] La diferencia entre simplemente creer en Dios – cosa que aun los demonios hacen – y en verdad creerle a Dios como sus hijos amados.
[4] Cf. Salmo 40(39),18: “En cuanto a mí, soy pobre y menesteroso, pero mi Señor cuidará de mí.”
[5] Cf. Jn 8,32
[6] Cf. Eclesiastés 7,29: “Mira lo único que he hallado: que Dios hizo al hombre sencillo, pero ellos se buscaron muchas complicaciones.”
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