PROFECÍA
Un aspecto particular de la fe que es central para el carisma de MDM es el papel de la profecía.
La fe no es sólo creer en Dios. Es también creerle a Dios, que ha hablado y continúa hablando a sus hijos a través de los siglos. Él habla de muchas maneras. Una forma en que habla hoy, que es importante, pero a menudo mal entendida, o incluso rechazada, es a través de la profecía.
La profecía no siempre se refiere al futuro. Fundamentalmente, el don de profecía es transmitir y vivir las Palabras que fluyen del Corazón del Padre, que se preocupa por Sus hijos y busca todos los medios para ayudarlos.
Si bien este papel se identifica más comúnmente con los grandes profetas de las Escrituras, la historia de la Iglesia proporciona muchos ejemplos de santos y almas humildes en quienes continúa el carisma de la profecía. Pensemos en San Juan Diego, que recibió las palabras de Nuestra Señora de Guadalupe, o más cerca de nuestro tiempo, Santa Faustina, que recibió los grandes mensajes de la Divina Misericordia.
Como parte del carisma de MDM, creemos que Dios pide a nuestra Comunidad que hoy se abra con prudencia a sus dones proféticos. Por supuesto, se necesita un gran discernimiento, pero acoger estas gracias con prudencia y discernimiento beneficia enormemente a la Iglesia. San Pablo expresa bien esta actitud sana y equilibrada: “No apaguéis el Espíritu, no despreciéis la profecía, examinadlo todo y retened lo bueno…” (1 Ts 5,19-21).