April 9, 2024
El Padre Juan María aborda la cuestión de la obediencia a Dios versus la obediencia al hombre.
DEBEMOS OBEDECER A DIOS
Sabemos que muchas personas están preocupadas porque la Misión de la Divina Misericordia parece estar siendo desobediente a nuestro arzobispo al publicar estos Mensajes. Y que nuestra supuesta “desobediencia” desacredita estos Mensajes.
Esta es una preocupación muy legítima.
La pregunta clave es: ¿Estamos obedeciendo a Dios?
Siempre deberíamos obedecer a Dios. Y normalmente, deberíamos obedecer a las legítimas autoridades humanas, pero sólo en aquellos casos en los que las autoridades humanas actúen de acuerdo con la ley de Dios. Hay ocasiones, como la Iglesia ha enseñado claramente, en las que somos llamados a obedecer a Dios, aunque eso signifique desobedecer a las autoridades humanas.[1] Vemos muchos ejemplos en la vida de Nuestro Señor Mismo, como veremos a continuación.
¿Es nuestra situación una de esas ocasiones?
Estamos haciendo tres afirmaciones que pueden resultar sorprendentes para Muchos:
- Que estos Mensajes provienen de Dios. Son Mensajes proféticos.
- Que la Iglesia enfrenta una crisis extrema, más allá de cualquier otra que haya enfrentado antes, porque, como dice un Mensaje que publicamos recientemente “el usurpador está sentado en la silla de Mi Pedro y está llevando a cabo esta Gran Traición.”[2] Esta crisis extrema exige medidas extremas.
- Dada esta crisis extrema, estamos obedeciendo a Dios al publicar estos mensajes, aun sin el permiso de nuestro arzobispo.
Examinemos más detenidamente estos tres puntos.
Antes de continuar, queremos decir que no somos ni teólogos, ni canonistas, ni historiadores de la Iglesia. Pero tampoco lo fueron los profetas ni los Apóstoles.[3] Nos alienta que Nuestro Señor Mismo agradeció a Su Padre por haber revelado a los pequeños lo que había escondido a los sabios y eruditos.[4] Por lo tanto, esto no es un tratado sino nuestro intento de explicar el razonamiento, que después de mucha oración y estudio, nos ha llevado a tomar esta decisión.
Ahora, los tres puntos.
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Mensajes de Dios
Creemos que Dios Mismo está revelando estos Mensajes a un miembro de nuestra comunidad, a través de lo que se llama locución interior, en la que la persona percibe interiormente palabras definidas. Esa es una gracia de la profecía y, como dice la Escritura, “ninguna profecía fue jamás impulsada por hombre, sino que hombres movidos por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios” (2 Pe 1:20-21).
Entendemos que para muchos esta afirmación será difícil de creer. Como dijimos en la introducción que difundimos con la publicación del primer Mensaje,[5] No podemos probar que estos Mensajes sean de Dios, pero ese también fue el caso a menudo con Sus profetas.
Pero si estos mensajes son ciertos, se desprenden dos conclusiones claves:
Primero, que lo que se expresa en los Mensajes no se basa en opiniones o evidencias humanas, sino en la revelación especial de Dios.[6]
Segundo, que la misión de proclamarlo proviene directamente de Dios. En la profecía, es Dios Mismo quien elige a su mensajero y le da la misión de compartirlo. La autoridad viene directamente de Dios.
Hay muchos ejemplos de esto en el Antiguo Testamento cuando los profetas tuvieron que denunciar la corrupción de los pastores de Israel: los reyes y sacerdotes. Por ejemplo, cuando el Señor le dice a Ezequiel: “profetiza contra los pastores de Israel” (Ez 34:2), esta orden obviamente no le llega de las autoridades ni de su propio análisis humano: proviene directamente de Dios.
Especialmente vemos tales ejemplos en la vida de Jesús Mismo. Por ejemplo, cuando el Evangelio dice:
Los jefes sacerdotes y los escribas con los ancianos se acercaron y le dijeron: “Dinos con qué autoridad haces estas cosas, o quién te ha dado esta autoridad.” Él les respondió: “Yo también os haré una pregunta; Ahora dime, ¿el bautismo de Juan fue del cielo o de los hombres?” (Lucas 20:1-4)
No querían admitir que su autoridad, como la de Juan, venía directamente del cielo.
Cardenal Ratzinger
Hablando sobre el papel de la profecía, el Cardenal Ratzinger, futuro Papa Benedicto XVI, afirmó:
La profecía es eminentemente el lugar que Dios se reserva a sí Mismo para intervenir personalmente y de nuevo cada vez, tomando la iniciativa… A través de los carismas, [El] se reserva el derecho de intervenir directamente en la Iglesia para despertarla, advertirla, promoverla y santificarla.[7]
El cardenal afirma categóricamente que Dios se reserva el derecho de intervenir directamente, en vez de a través de la jerarquía, en nuestro mundo y en su Iglesia, particularmente en tiempos de crisis.
Dios habla a través de sus profetas; pero Jesús también advierte contra los falsos profetas. Entonces, obviamente se necesita discernimiento. Ese es el papel de los Pastores de la Iglesia. Lo cual plantea la pregunta: ¿no deberíamos someter estos Mensajes a su juicio antes de compartirlos con el mundo?
Normalmente, sí.
Pero estos no son tiempos normales. Esto nos lleva al segundo punto.
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Crisis sin precedente
Para muchas personas la situación en la Iglesia parece más o menos normal. La Misa tiene lugar en su parroquia el domingo. Sus hijos pueden ser bautizados, sus hijos adultos casados y sus abuelos enterrados. Todo parece… normal. Hablar de una gran crisis en la Iglesia suena desconcertante, quizá incluso sorprendente. Pero esto es precisamente uno de los problemas que pueden precipitar una crisis: la gente no está consciente. Así, Nuestro Señor usa el ejemplo de los días de Noé, cuando la gente no estaba consciente del castigo que vendría hasta que comenzó el diluvio.[8] Los profetas a menudo tuvieron que concientizar a la gente a la corrupción que se había vuelto “normal.”
Advertencias
Ya en 1972, el Papa San Pablo VI advirtió que “por alguna grieta el humo de Satanás ha entrado en el Templo de Dios”, y que la Iglesia estaba experimentando “días de nubes, de tormentas, de oscuridad, de búsqueda, de incertidumbre.”[9]
Y en 1976, el futuro Papa San Juan Pablo II dijo:
Nos encontramos ahora ante el mayor enfrentamiento histórico por el que haya atravesado la humanidad. No creo que amplios círculos de la sociedad estadounidense o amplios círculos de la comunidad cristiana se den cuenta de esto plenamente. Nos encontramos ahora ante el enfrentamiento final entre la Iglesia y la anti-Iglesia, del Evangelio y el anti-Evangelio. Este enfrentamiento está dentro de los planes de la divina providencia. Es una prueba que toda la Iglesia… debe asumir.[10]
Lamentablemente, hemos llegado a creer, y estos Mensajes lo confirman, que “el humo de Satanás ha entrado en el Templo de Dios.” El “enfrentamiento entre la Iglesia y la anti-Iglesia” ha llegado a una etapa crítica.
Profecías
Muchas profecías creíbles, comenzando en las Escrituras y continuando hasta nuestros días, han hablado de tiempos de extrema tribulación y angustia, de confusión y mal para la Iglesia, incluso en los niveles más altos.[11] Un ejemplo sorprendente es el Padre Stefano Gobbi cuyo libro “A Los Sacerdotes Hijos Predilectos de la Santísima Virgen” tiene el imprimátur y ha sido promovido por muchos obispos. En su libro, el afirma que Nuestra Santísima Madre le habló de la Bestia como un Cordero descrito en el capítulo 13 del Libro del Apocalipsis[12] y cómo se relaciona con el espíritu de la masonería que se ha infiltrado en la Iglesia. Estamos incluyendo esto en un apéndice.
Mensaje Actual
Ahora, hemos recibido Mensajes del Señor que hablan de una crisis sin precedentes en la Iglesia.
En el Mensaje titulado Es Hora de Unirse a Mi Ejército, Un Llamado a los Sacerdotes y Obispos que fue recibido entre los días 22 y 26 de febrero de 2024, el Señor, hablando a los obispos afirma,
No solo habéis dejado que el humo de Satanás se infiltrara en Mi Santuario; sino
que habéis permitido que todo un ejército de demonios tome vuestros lugares.
Y habéis permitido que en la silla de Mi Pedro se siente el usurpador, el que está realizando la Gran Traición que dejará desolada a Mi Iglesia…
No habéis reconocido a los lobos que os rodean. Los habéis recibido como verdaderos pastores. Y en lugar de hablar solo Mis Palabras, Mi Verdad, los habéis dejado aullar y habéis empezado a imitarlos también.
De esta declaración y otras de naturaleza similar que hemos recibido, parece que la terrible y clara conclusión es: Bergoglio está ejerciendo una autoridad ilegítima y actuando como enemigo de Cristo y de Su Iglesia.
¿Qué pasa con las palabras de Jesús a Pedro? El prometió que las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia fundada sobre Pedro (Mt 16:18). Sin embargo, eso no significa que:
- Nunca tendremos Papas malvados;[13]
- La Iglesia nunca estará sin un Papa por períodos prolongados;[14]
- Nunca habrá tiempos prolongados en los que haya gran confusión sobre quien es el Papa, incluso la presencia de antipapas.[15]
La historia de la Iglesia ha visto todos estos acontecimientos. Tampoco significa que, en un juicio final, el Infierno no parecerá triunfar por un breve tiempo sobre la Iglesia, como pareció triunfar por un momento cuando Jesús fue sacrificado y murió.
Lo que significa es que, a pesar de estos problemas con el Papado, y a pesar de todos los ataques de afuera y la corrupción y la traición desde adentro, la Iglesia de Cristo, Su Cuerpo Místico, triunfará[16].
Muchos encontrarán sorprendente la conclusión de que Bergoglio es un usurpador y enemigo de la Iglesia. ¿Pero, es realmente sorprendente?
Para aquellos que han estado prestando atención, no lo creemos. Incluso, sin mensajes proféticos, ha habido muchas señales de advertencia de los profundos problemas de la Iglesia en general y del Papado.
Evidencia Humana
Muchos comentaristas han señalado que durante siglos los enemigos de la Iglesia han trabajado pacientemente para infiltrarla con el objetivo de subvertir y destruir su fe, el Depósito de la Fe dada por Nuestro Señor Jesucristo.[17] Sus esfuerzos han visto a algunos hombres malos colocados en puestos poderosos en la jerarquía, incluyendo obispos, cardenales y miembros de la Curia. Estos infiltradores han hecho ya demasiado daño. Ahora, sin embargo, “han permitido que el usurpador se siente en la silla de Mi Pedro.” Un ataque sin precedentes a la Iglesia.
Estos infiltradores no están solos, sino que trabajan en alianza con poderosas elites seculares con fines que son profundamente hostiles a Nuestro Señor y a Su Iglesia.
En cuanto a la legitimidad del Papado de Bergoglio, algunas personas, mucho más competentes que nosotros en esta área, han planteado serias dudas.[18] No pretendemos resolver aquí desde un punto de vista humano todas esas preguntas difíciles, pero estamos tratando de transmitir el punto crucial planteado por el Señor en Sus Mensajes para nosotros. Creemos que, independientemente de lo que digan los eruditos y canonistas es el estatus oficial o técnico del hombre que actualmente ocupa el Papado, ese hombre es un usurpador y líder de los ataques más peligrosos que la Iglesia haya enfrentado jamás.
Este ataque es tanto más peligroso porque es sutil y camuflado y muchos católicos están completamente inconscientes de ello.
Muchos prelados, sin embargo, han hablado abiertamente sobre el gran daño que ha causado Bergoglio y sus acciones a la Iglesia, entre ellos, los Cardenales Burke, Caffarra, Muller, Pell, Sarah y Zen; arzobispos Aguer, Chaput, Lenga y Viganò; los Obispos Gracida, Mutsaerts, Strickland, y Schneider, por nombrar algunos pocos. El difunto Cardenal Pell, por ejemplo, escribiendo bajo el seudónimo Demos, afirmó: “los comentaristas de cada escuela… están de acuerdo en que este pontificado es un desastre en muchos o en la mayoría de los aspectos; una catástrofe.”[19] Muchos sacerdotes reflexivos y comentaristas laicos también lo han declarado abiertamente. El notable filósofo inglés, John Rist, hablando de la crisis Bergogliana, dijo:
Hay que remontarse a la controversia Arriana para encontrar algo comparable. Pero yo pienso que, en términos del daño que podría causar ahora, y lo que podría pasarle a la Iglesia en el futuro, esto causará más daño que cualquier otra cosa que hemos visto antes.[20]
La evidencia de las muchas maneras en que Bergoglio ha dañado a la Iglesia—que van desde la erosión de la integridad de los Sacramentos y las enseñanzas de la Iglesia sobre la fe y la moral, hasta el ostracismo de católicos tradicionalistas, hasta la trágica traición de los fieles católicos chinos, es abundante y demasiado larga la lista para mencionarla aquí. Tenga en cuenta que hemos publicado en nuestra página web dos listas de recursos que proporcionan enlaces a obras de muchos de los prelados enumerados anteriormente. Los animo a revisarlos.
Pero solo para tomar un ejemplo reciente, está la declaración del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Fiducia Supplicans, a la que tantos obispos y conferencias episcopales se han mostrado rotundamente en oposición. No simplemente cuestionándolo, sino negándose a cumplir con su autorización de bendiciones para personas en relaciones pecaminosas que se presentan como una “pareja.” Esta oposición públicamente declarada a una enseñanza aparentemente aprobada por el Papa parece sin precedentes en la historia moderna de la Iglesia. Este es solo uno de los muchos casos en los que las acciones de Bergoglio, en lugar de aportar claridad y luz, han sembrado confusión y daño.
Este daño ha sido grave. Las Escrituras nos ensenan, “Por sus frutos los conoceréis… cada árbol bueno da buenos frutos, pero el árbol malo da malos frutos” (Mt 7:16-17). Los frutos de los últimos diez años han producido profundos errores, divisiones y confusiones, y en el proceso han traicionado y han derrumbado dos mil años de enseñanza de la Iglesia.
Ha habido antes Papas inmorales, pero nunca uno aparente, un usurpador, que formaba parte de un esfuerzo poderoso e intencional para corromper nuestra Fe Católica y destruir la Iglesia.
Y un mal Papa cuya vida es claramente escandalosa es menos peligroso que uno que es mostrado por gran parte de los medios de comunicación como modelo de compasión y sencillez.
Para reiterar, la evidencia humana del daño causado por Bergoglio es abundante y nuevamente quisiéramos recomendarles que lean detenidamente las fuentes que hemos enumerado para comprender mejor esa evidencia.
Pero fundamentalmente no es la evidencia humana la que nos convence, sino el testimonio profético del Señor.
¿Teniendo esto en cuenta, cómo estamos llamados a responder?
Medidas Extraordinarias Necesarias en Tiempos de Crisis
Los tiempos normales exigen respuestas normales. Pero repetimos, estos no son tiempos normales.
Santo Tomás de Aquino ensena que una ley que en circunstancias ordinarias es buena, a veces puede causar gran daño cuando se obedece irreflexivamente en una crisis. Entonces, tomando en cuenta lo anterior, el límite de velocidad es una buena ley, pero cuando la vida de una persona está en juego, puedo verme obligado a romperla. Santo Tomás afirma dos puntos, “en estos… casos es malo seguir la ley y es bueno dejar de lado la letra de la ley y seguir los dictados de la justicia y el bien común.”[21]
En estos casos, debemos seguir una ley superior.
Esto es algo que afirma el propio derecho canónico de la Iglesia. El canon más importante en la Iglesia, Canon 1752, es la medida por la cual todas las demás leyes canónicas deben ser entendidas e implementadas. Afirma que la ley suprema en La Iglesia es la salvación de las almas.[22] Por lo tanto, en circunstancias extraordinarias, a veces leyes buenas, pero menores, deben tener que ceder el paso a esta suprema ley.
Crisis Arriana
La Crisis Arriana del siglo IV proporciona una serie de ejemplos famosos de la necesidad de dejar de lado leyes inferiores en tiempos de crisis. Como el cardenal San John Henry Newman explicó, en aquella época la mayoría de los obispos del mundo e incluso el Papa estaban comprometidos con la enseñanza herética de que Jesús no era verdaderamente Dios.[23] Debido a la confusión rampante en la Iglesia, los buenos católicos tuvieron que hacer cosas que en tiempos ordinarios hubieran estado mal, pero que en esta crisis eran santos y devotos.
Hablando de lo grave que se había vuelto la situación, San Basilio dijo: “los mejores laicos evitan las iglesias como escuelas de impiedad; y alzan sus manos en los desiertos con suspiros y lágrimas a su Señor en el cielo.”[24]
San Atanasio fue excomulgado por cientos de obispos, e incluso por el Papa, porque sostenía la creencia de que Jesús era verdaderamente Dios. Pero continuó predicando, celebrando los sacramentos y ordenando sacerdotes, aunque no tenía permiso.[25] Estas eran cosas que nunca habría hecho en tiempos ordinarios, pero en ese tiempo de crisis tenía que obedecer la ley superior. Y el que una vez fue considerado desobediente, ahora se le llama santo, doctor, el Grande.
Como lo indican tan claramente estos ejemplos, ha habido momentos excepcionales en la historia en los que miembros de los fieles han tenido que retirar la obediencia a las autoridades humanas por un tiempo, debido a circunstancias extraordinarias, para obedecer fielmente a Dios. Vemos que esto puede ser necesario para nosotros también en este momento de crisis extrema.
¿Si es cierto que en el trono de Pedro hay un usurpador que intenta subvertir la fe, debemos obedecerle y a aquellos que están bajo su dominio cuando ordenan acciones injustas?
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Obediencia a Dios y a las Autoridades Humanas
Siempre deberíamos obedecer a Dios. Esto es absoluto. Nuestro Señor Jesús nos da el ejemplo perfecto.
En cuanto a las autoridades humanas, la obediencia es correcta y justa cuando sus leyes están en armonía con la ley de Dios. Pero cuando la ley humana entra en conflicto con la ley de Dios, Santo Tomás de Aquino dice: “leyes de este tipo deben de ninguna manera ser observadas, porque, como se afirma en He 5:29, ‘debemos obedecer a Dios antes que al hombre.’’’[26]
¿Pero, no nos muestran los santos ejemplos heroicos de obediencia a órdenes que parecen injustas? Y, por ejemplo, ¿no elogió el Señor a Santa Faustina por obedecer a su superiora en lugar de obedecer lo que ella había sentido interiormente de Él? [27]
Ciertamente. Eso es normal y bueno en tiempos normales. Pero estos tiempos son diferentes.
Cuando los superiores cometen u ordenan activamente un mal grave, uno no está obligado a obedecerlos.
No creemos que nuestro arzobispo tenga la intención de hacer el mal. Creemos que tiene buen corazón. Pero él está siguiendo con entusiasmo a Bergoglio, quien creemos está tratando de subvertir a la Iglesia.
Desobediencia Legítima a Autoridades Humanas
Vemos esta distinción claramente en el ejemplo de Nuestro Señor Mismo. Normalmente era obediente a autoridades humanas legítimas. Pero a veces había un conflicto entre obedecerlas y ser obediente al Padre. Y, en estos casos, Él siempre fue obediente a Su Padre, incluso si eso significaba desobedecer a las autoridades humanas.
Ninguna autoridad humana es más digna de obediencia que Su Santísima Madre y San José. Y normalmente, Él “estaba sujeto a ellos.” Pero a los doce años, tuvo que desobedecerlos para obedecer a Su Padre, y así permaneció en el Templo sin avisar a Sus Padres.
Y cuando llegó el momento de Su vida pública, Jesús rápido y frecuentemente entró en conflicto con los líderes religiosos de Su pueblo, líderes que se habían corrompido. Por ejemplo, cuando limpió el Templo o cuando se le dijo que no sanara en sábado, ni perdonara pecados ni predicara en el Templo o predicara en el nombre de Su Padre. En todos estos casos, Jesús obedeció a Dios antes que al hombre. Y estos líderes respondieron condenándolo finalmente.
Apóstoles con el Sanedrín
Consideremos a los Apóstoles cuando fueron encarcelados y llevados ante el Sanedrín.
Los trajeron pues, y los presentaron en el Sanedrín. El sumo sacerdote les interrogó y les dijo, “Os prohibimos severamente enseñar en ese nombre y sin embargo vosotros habéis llenado Jerusalén con vuestra doctrina y queréis recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre.” Pedro y los Apóstoles contestaron: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. (He 5:27-29)
Juana de Arco
Y luego está Santa Juana de Arco. Escuchando voces del Cielo, había liderado heroicamente un ejército. Cuando fue juzgada en un tribunal eclesiástico…
le preguntaron si se sometería a la Iglesia si la Iglesia Militante dijera que sus revelaciones eran falsas y diabólicas, supersticiosas y malvadas. Ella respondió que se sometería a Nuestro Señor, cuyas órdenes ella siempre cumpliría, y le sería imposible hacer otra cosa fuera de lo que había sido ordenado por el Señor. Si la Iglesia Militante le dijera que hiciera lo contrario, se sometería solamente a Nuestro Señor, cuyo mandato siempre cumplió.[28]
En otras palabras, incluso frente a la oposición letal de las autoridades de la Iglesia, Juana se aferró a lo que ella sabía que era verdad…la obediencia al auténtico llamado de Dios debe ser primero.
Papa León XIII
Desafortunadamente, es posible que los pastores no representen fielmente a Cristo e incluso deliberadamente se opongan a Él. Cuando ese sea el caso debemos seguir el consejo del Papa León XIII, quien, resumiendo la enseñanza de Santo Tomás, dice:
“Pero donde falta el poder de mandar, o cuando una ley se promulga contraria a la razón, o a la ley eterna, o a alguna ordenanza de Dios, la obediencia es ilegal no sea que, obedeciendo al hombre, nos volvamos desobedientes a Dios.” [29]
Conclusión
En resumen, siempre debemos obedecer a Dios.
Normalmente, obedecer a Dios incluye obedecer a las autoridades de la Iglesia.
Pero estamos viviendo una crisis sin precedente. Dios nos está diciendo que el Trono de Pedro está ocupado por un usurpador y no debemos someternos a él ni a quienes ejecutan sus injustos designios.
Sin embargo, Dios no nos ha abandonado. Él nos está dando una guía especial y directa para guiarnos a través de esta prueba terrible, pero temporal. Y creemos que Dios nos está pidiendo que hablemos la Verdad, las palabras que Él nos está dando, aún sin el permiso eclesiástico humano.
A quienes sugieren que estamos abandonando la Iglesia o que estamos siendo cismáticos, solo podemos responder con un rotundo NO. Estamos defendiendo la Iglesia de Cristo y Su Depósito de la Fe. Amamos y defendemos el Papado, razón por la cual la usurpación de Bergoglio es tan dolorosa. Son aquellos que
voluntariamente siembran confusión y desorden y perturban el Depósito de la Fe que, peor que abandonar la Iglesia, la traicionan.
Es doloroso para nuestra comunidad ser vista ahora como y desobediente. Pensamos en el sufrimiento del profeta Jeremías al tener que pronunciar palabras duras e impopulares.[30] Pero lo hacemos porque estamos tratando de ser fieles al Señor.
Cada persona debe elegir ser fiel a Nuestro Señor o al mundo. Creemos en estos tiempos venideros que esa elección será extremadamente marcada.
Pedimos sus oraciones. Si nos equivocamos, para volvernos a la verdad. Si tenemos razón, tener la fuerza para ser fieles.
Estamos rezando por todos ustedes. Nos encomendamos todos nosotros al Inmaculado Corazón de la Santísima Madre, nuestra Madre, rogando que pronto este doloroso tiempo de división en la Iglesia sea sanado.
Fe, para que Dios pueda actuar.
¡Jesús, en Ti confiamos! Amén.
Apéndice
(Mensaje 406), de A los Sacerdotes, Hijos Predilectos de la Santísima Virgen, Don Stephano Gobbi, 19ª Edición española (El Movimiento Sacerdotal Mariano, 1997).
406 Dongo (Como, Italia); junio 13, 1989
Aniversario de la Segunda Aparición de Fátima
La bestia semejante a un cordero
“Hijos predilectos, hoy recordáis mi segunda aparición, ocurrida en la pobre Cova da Iria en Fátima, el 13 de junio, 1917. Ya entonces os predije lo que estáis viviendo en estos tiempos. Os anuncié la gran lucha entre Yo, la Mujer vestida del Sol, y el enorme Dragon Rojo, que ha llevado a la humanidad a vivir sin Dios.
Os predije también el astuto y tenebroso trabajo realizado por la Masonería, para alejaros de la observancia de la Ley de Dios y haceros de ese modo víctimas de los pecados y de los vicios.
Sobre todo, como Madre, os he querido advertir de los grandes peligros que hoy amenazan a la Iglesia, a causa de los muchos y diabólicos ataques que se llevan a cabo contra Ella para destruirla.
Para alcanzar este fin, a la bestia negra que sube del mar, acude en ayuda, desde la tierra, una bestia que tiene dos cuernos, semejantes a los de un cordero.
El cordero, en la Sagrada Escritura, siempre ha sido el símbolo del sacrificio. En la noche del Éxodo, es sacrificado un cordero y, con su sangre, son rociados el dintel y las jambas de las casas de los hebreos, para sustraerlos al castigo que, en cambio, alcanza a todos los egipcios. La Pascua Hebrea recuerda este hecho cada año con la inmolación de un cordero, que es sacrificado y consumido. Sobre el Calvario, Jesucristo se inmola por la redención de la humanidad, se hace Él mismo nuestra Pascua y se convierte en el verdadero Cordero de Dios que quita todos los pecados del mundo.
La bestia tiene en la cabeza dos cuernos semejantes a los del cordero. Al símbolo del sacrificio está íntimamente unido al del Sacerdocio: los dos cuernos. Un cubrecabeza con dos cuernos llevaba el Sumo Sacerdote del Antiguo Testamento. La Mitra, con dos cuernos, llevan los Obispos de la Iglesia para indicar la plenitud de su Sacerdocio.
La bestia negra semejante a una pantera indica la Masonería; la bestia con dos cuernos, semejante a un cordero, indica la Masonería infiltrada dentro de la Iglesia, es decir la masonería Eclesiástica, que se ha difundido sobre todo entre los miembros de la Jerarquía. Esta infiltración masónica dentro de la Iglesia, ya os ha sido predicha por Mí en Fátima, cuando os anuncié que Satanás se introduciría hasta el vértice de la Iglesia.
Si el objetivo de la masonería es el de conducir a las almas a la perdición, llevándolas al culto de falsas divinidades, el fin de la masonería eclesiástica, en cambio, es el de destruir a Cristo y a Su Iglesia, construyendo un nuevo ídolo, es decir, un falso Cristo y una falsa Iglesia.
Jesucristo es el Hijo del Dios Viviente, es el Verbo Encarnado, es Verdadero Dios y Verdadero Hombre, puesto que une en Su Persona divina la naturaleza humana y la naturaleza divina. Jesús, en el Evangelio, ha dado de sí mismo la más completa definición, diciendo ser la Verdad, el Camino y la Vida.
–Jesús es la Verdad, porque nos revela al Padre, nos dice Su Palabra definitiva, lleva a Su perfecto cumplimiento toda la Revelación Divina.
–Jesús es la Vida, porque nos da la misma vida divina con la Gracia merecida por Él con la Redención e instituye los Sacramentos como medios eficaces que comunican la Gracia.
–Jesús es el Camino, que conduce al Padre por medio del Evangelio que nos ha dado como camino a recorrer para alcanzar la salvación.
Jesús es Verdad, porque es Él—Palabra viviente—fuente y sello de toda la Revelación Divina. Entonces la masonería eclesiástica obra para oscurecer Su Divina Palabra, por medio de interpretaciones naturales y racionales y, con el pretexto de devolverla más comprensiva y aceptada, la vacía de todo contenido sobrenatural. Así es como se difunden los errores por todas partes dentro de la misma Iglesia Católica. A causa de la difusión de estos errores, hoy muchos se alejan de la verdadera fe, volviendo realidad la profecía que os ha sido hecha por Mí en Fátima: –vendrán tiempos en los que muchos perderán la verdadera fe’. –La pérdida de la fe es apostasía. La masonería eclesiástica actúa de una manera astuta y diabólica, para conducir a todos a la apostasía.
Jesús es Vida porque Él da la Gracia. La masonería eclesiástica tiene como propósito justificar el pecado, presentarlo no ya como un mal, sino como un valor y un bien. Por lo cual se aconseja realizarlo como un modo de satisfacer las exigencias de la propia naturaleza, destruyendo la raíz de la cual podría nacer el arrepentimiento y se dice que ya no es necesario confesarlo. Fruto pernicioso de este maldito cáncer, que se ha difundido por toda la Iglesia, es la desaparición, en todas partes, de la confesión individual. Las almas son llevadas a vivir en el pecado, rechazando el don de la vida que Jesús nos ha ofrecido.
Jesús es el camino que conduce al Padre por medio del Evangelio. La masonería eclesiástica favorece las exégesis que dan de él interpretaciones racionalistas y naturales, por medio de la aplicación de los varios géneros literarios de manera que el mismo queda lacerado en todas sus partes. Al final, uno llega a negar la realidad histórica de los milagros y de Su resurrección y se pone en duda la divinidad misma de Jesús y su Misión Salvífica.
–Después de haber destruido al Cristo histórico, la bestia con dos cuernos, semejante a un cordero trata de destruir al Cristo Místico que es la Iglesia. La Iglesia instituida por Cristo es una sola: la Santa, Católica, Apostólica, Una, fundada sobre Pedro. Como Jesús, también la Iglesia fundada por Él que constituye Su Cuerpo Místico, es verdad, vida y camino.
–La Iglesia es verdad porque a Ella sola Jesús ha confiado la custodia, en su integridad, de todo el depósito de la Fe. Lo ha confiado a la Iglesia Jerárquica, es decir, al Papa y a los Obispos unidos a Él. La masonería eclesiástica trata de destruir esta realidad con el falso ecumenismo, que lleva a la aceptación de todas las Iglesias cristianas, afirmando que cada una de ellas posee una parte de la verdad. Cultiva el designio de fundar una Iglesia ecuménica universal formada por la fusión de todas las confesiones cristianas, entre las cuales estaría la Iglesia católica.
–La Iglesia es vida porque da la Gracia y Ella sola posee los medios eficaces de la Gracia, que son los siete Sacramentos. Es vida especialmente porque a Ella sola ha sido dado el poder de generar la Eucaristía, por medio del Sacerdocio Ministerial y Jerárquico. En la Eucaristía Jesucristo está realmente presente con Su Cuerpo Glorioso y Su Divinidad. Entonces la masonería eclesiástica trata de atacar de muchas maneras engañosas, la piedad eclesial hacia el Sacramento de la Eucaristía. De ésta, solo valoriza el aspecto de la Cena, tiende a minimizar su valor sacrificial, trata de negar la presencia personal y real de Jesús en las Hostias Consagradas.
Por esto se han ido suprimiendo gradualmente todos los signos externos que son indicativos de la fe en la presencia real de Jesús en la Eucaristía, como las genuflexiones, las horas de adoración pública, la santa costumbre de rodear el tabernáculo con luces y flores.
–La Iglesia es camino porque conduce al Padre, por medio del Hijo, en el Espíritu Santo, por el camino de la perfecta unidad. Como el Padre y el Hijo son uno, así debéis ser una sola cosa entre vosotros. Jesús ha querido que Su Iglesia sea signo e instrumento de la unidad de todo el género humano. La Iglesia logra estar unida porque ha sido fundada sobre la piedra angular de su unidad: Pedro y el Papa que sucede al carisma de Pedro. Entonces la masonería eclesiástica trata de destruir el fundamento de la unidad de la Iglesia con el ataque astuto e insidioso contra el Papa. Ella urde las tramas del disentimiento y de la contestacion al Papa; sostiene y premia a aquellos que lo vilipendian y lo desobedecen; propaga las críticas y las suposiciones de Obispos y teólogos. De esta manera, se demuele el fundamento mismo de su unidad y así la Iglesia es cada vez más lacerada y dividida.
Hijos predilectos, os he invitado a consagraros a mi Corazón Inmaculado y a entrar en este mi refugio maternal, sobre todo para ser preservados y defendidos contra esta terrible insidia. Por esto en el acto de consagración de mi Movimiento Yo os he solicitado renunciar a toda aspiración a “hacer carrera”. Así podéis sustraeros a la más peligrosa y fuerte insidia usada por la masonería, para asociar a su secta secreta a tantos hijos míos predilectos. Os llevo a un gran amor a Jesús Verdad, haciéndoos valientes testimonios de fe; a Jesús Vida, llevándoos a una gran santidad: a Jesús Camino, pidiéndoos ser en la Vida sólo Evangelio vivido y anunciado al pie de la letra.
Luego os conduzco a un gran amor a la Iglesia.
–Os hago amar a la Iglesia-verdad, haciéndoos fuertes anunciadores de todas las verdades de la fe católica, mientras os oponéis, con fuerza y coraje a todos los errores.
–Os hago Ministros de la Iglesia-vida, ayudándoos a ser Sacerdotes fieles y santos. Estad siempre disponibles a las necesidades de las almas, prestaos con generosa abnegación al ministerio de la Reconciliación y sed llamas ardientes de amor y de celo hacia Jesús presente en la Eucaristía.
Que en vuestras Iglesias se vuelva a tener con frecuencia la hora de pública Adoración y reparación al Santísimo Sacramento del altar.
–Os transformo en testimonios de la Iglesia-camino, y os hago instrumentos preciosos de su unidad. Por esto, os he dado como segundo compromiso de mi Movimiento, una particular unidad con el Papa. Por medio de vuestro amor y de vuestra fidelidad, el designio divino de la perfecta Unidad de la Iglesia volverá a resplandecer en todo su esplendor.
De ese modo, a la tenebrosa fuerza que hoy ejerce la masonería eclesiástica para destruir a Cristo y a Su Iglesia, Yo opongo el fuerte esplendor de mi ejército sacerdotal y fiel, para que Cristo sea amado por todos, escuchado y seguido, y Su Iglesia sea cada vez más amada, defendida y santificada.
Sobre todo, en esto resplandece la victoria de la Mujer vestida del Sol y mi Corazón Inmaculado tiene su más luminoso triunfo.
[1] Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, segunda edición revisada y ampliada (Ciudad del Vaticano: Washington, DC: Libreria Editrice Vaticana, 2000) 1902-1903. También cf. Código de Derecho Canónico, C. 212 §1.
[2] 2 2024-02-22 y 26 @GRAL Es la Hora de Unirse a Mi Ejército – Una llamada a Sacerdotes y Obispos.
[3] Ahora bien, cuando vieron la valentía de Pedro y de Juan, y se dieron cuenta de que eran hombres comunes e incultos, se maravillaron; y reconocieron que habían estado con Jesús. Hch 4:13
[4] 4 Lc 10:21.
[5] La introducción está aquí: https://missionofdivinemercy.org/wp-content/uploads/2024/02/2024-02-28-Announcement-Listing-to-the-Lord.pdf El primer Mensaje, Un llamado a todos los hijos de Dios, está aquí: https://missionofdivinemercy.org/a-call-to-all-the-children-of-God/
[6] El término “revelación privada” se utiliza a menudo hoy en día, pero ese término es problemático.
[7] Ratzinger, “Das Problem der Christlichen Prophetie” (traducido al español: “El problema de la profecía cristiana”), pag.181. Citado en el libro: “Christian Prophecy: The Post- Biblical Tradition” (Profecía cristiana: la tradición posbíblica) de Hvidt, Niels Christian. 1ª edición. Oxford University Press, Estados Unidos, 2007, 80.
[8] Mt 24:38-39.
[9] Papa Pablo VI, Homilía en el IX aniversario de su coronación como Papa (Solemnidad de los Santos Pedro y Pablo, 29 de junio de 1972).
[10] Cardenal Karol Wojtyla (Juan Pablo II), reimpreso el 9 de noviembre de 1978 en “The Wall Street Journal” a partir de un discurso de 1976 ante los obispos estadounidenses.
[11] Por nombrar sólo algunos: en las Escrituras, tenemos los ejemplos de Daniel, San Pablo y San Juan; las enseñanzas de numerosos Padres de la Iglesia son resumidas e interpretadas por el Santo y Doctor Roberto Belarmino en su libro sobre el Anticristo, en particular por Santo y Doctor Ireneo, discípulo de San Juan a través de San Policarpo; entre los santos medievales, la Santa y Doctora Hildegarda recibió revelaciones particularmente sorprendentes; y en la era moderna tenemos las apariciones marianas aprobadas de nuestra Señora del Buen Suceso, LaSalette, Fátima y Akita y las enseñanzas y revelaciones de muchos santos como el Ven. Fulton Sheen, Be. Ana Catalina Emmerich, Be. Elizabeth Canori Mora, Be. Anna Maria Tiagi, San Juan Bosco y muchos otros, y locuciones que llevan el imprimátur, como las que se dieron al P. Stefano Gobbi.
[12] Ap 13:11-18.
[13] Por ejemplo, el artículo sobre el Papa Juan XII en la Enciclopedia Católica lo describe como “…un hombre grosero e inmoral…acusado de sacrilegio, simonía, perjurio, asesinato, adulterio e incesto…”
[14] Por ejemplo, debido a facciones políticas entre los cardenales, la Iglesia estuvo sin papa durante casi dos años y medio desde los años 1268-1271 hasta la elección de Gregorio X.
[15] Este fue el caso durante el Cisma de Occidente, cuando había tres pretendientes papales, e incluso grandes santos, como San Vicente Ferrer, en ocasiones apoyaron a un falso Papa.
[16] En el número 675 del Catecismo de la Iglesia Católica dice: Antes de la segunda venida de Cristo la Iglesia debe pasar por una prueba final que sacudirá la fe de muchos creyentes. La persecución que acompañará su peregrinación sobre la tierra desvelará el “misterio de la iniquidad” en forma de engaño religioso que ofrece a los hombres una solución aparente a sus problemas al precio de la apostasía de la verdad. El engaño religioso supremo es el del Anticristo, un pseudomesianismo mediante el cual el hombre se glorifica a sí mismo en lugar de Dios y de su Mesías hecho carne.
También en el número 677 del Catecismo de la Iglesia católica dice: La Iglesia sólo entrará en la gloria del Reino a través de esta Pascua final, cuando seguirá a su Señor en su muerte y resurrección. El reino se cumplirá, entonces, no por un triunfo histórico de la Iglesia a través de un ascenso progresivo, sino sólo por la victoria de Dios sobre el desencadenamiento final del mal, que hará que su Esposa descienda del cielo. El triunfo de Dios sobre la rebelión del mal tomará la forma del Juicio Final después del levantamiento cósmico final de este mundo pasajero.
[17] Véase, por ejemplo, el libro “Infiltration: The Plot to Destroy the Church from Within (Sophia Institute Press” (Infiltración: El complot para destruir la Iglesia desde dentro) escrito por Taylor R. Marshall. Editorial: Sophia Institute Press, 2019; el libro: “Murder in the 33rd Degree: The Gagnon Investigation into Vatican Freemasonry” (Asesinato en el grado 33: La investigación Gagnon sobre la masonería del Vaticano) por P. Charles Murr (publicado de forma independiente, 2022); y el libro: “The Devil and Bella Dodd: One Woman’s Struggle Against Communism and Her Redemption” por Mary Nicholas y Paul Kengor, editorial: TAN Books, 2022.
[18] Por ejemplo, ¿fue válida la renuncia del Papa Benedicto? ¿Fue válido el proceso que eligió a Bergoglio, dadas las reglas establecidas por el Papa San Juan Pablo en 1996 y la aparente violación de ellas por parte de la llamada “Mafia de San Gallen”? ¿Ha enseñado herejía y por tanto se ha depuesto? ¿Realmente Jorge Bergoglio tenía la intención de defender el cargo petrino? Esta última cuestión ha sido planteada explícitamente, entre otros, por el arzobispo Viganò: “Creo en cambio que la aceptación [de Bergoglio] del papado está invalidada, porque el considera el papado algo distinto de lo que es, como un cónyuge que se casa por la iglesia, pero excluye de su intención los fines específicos del matrimonio, anulando así el matrimonio precisamente por su falta de consentimiento…. Me gustaría que tomáramos en serio, muy en serio, la posibilidad de que Bergoglio pretendiera obtener las elecciones mediante fraude, y que pretendía abusar de la autoridad del Romano Pontífice para hacer exactamente lo contrario de lo que Jesucristo dio el mandato a San Pedro y a sus Sucesores: confirmar a los fieles en la Fe Católica, alimentando y gobernando el Rebaño del Señor, predicando el Evangelio a las naciones. Todos los actos de gobierno y magisterio de Bergoglio – desde su primera aparición en la Logia Vaticana, cuando se presentó con su inquietante “Buenas noches” – se han desarrollado en una dirección diametralmente opuesta al mandato petrino: ha adulterado y sigue adulterando el Depositum Fidei, ha creado confusión y ha engañado a los fieles, ha dispersado el rebaño, ha declarado que considera la evangelización de los pueblos “un solemne disparate”, y sistemáticamente abusa del poder de las Sagradas Llaves para desatar lo que no se puede desatar y para atar lo que no se puede atar.” “Vitium Consensus”: Discurso de Carlos María Vigano en la Conferencia de Identidad Católica, Pittsburg, 1 de octubre de 2023. https://exsurgedomine.it/230930-cic-eng/
[19] https://www.cal-catholic.com/the-cardinal-pell-memo-in-full/
[20] https://edwardpentin.co.uk/professor-rist-the-catholic-church-could-be-facing-a-crisis-worse-than-the-arian-controversia-of-the-4th-century/
[21] “Summa Theologiae” (Suma Teológica) escrita por Santo Tomás de Aquino, T, II-II, Q 120, art. 1.
[22] Código de Derecho Canónico, Cánon 1752.
[23] Libro “Arians of the Fourth Century” (Arrianos del siglo IV), escrito por San John Henry Newmann Cardenal, apéndice 5.1:13, 15-17, 20; 5.2:20.
[24] Carta 92.2. Ver también Carta 242.2 de San Basilio de Cesarea.
[25] Libro “Development of Christian Doctrine” (Desarrollo de la doctrina cristiana) por St. John Henry Newman Cardinal, cap. 6:14. Véase también el libro: “Saint Athanasius: Defender of the Faith” (San Atanasio: defensor de la fe) por Michael Davies (editorial Angelus, 2012).
[26] Summa Theologiae (Suma Teológica) escrita por Santo Tomás de Aquino, I-II, Q. 96, A. 4.
[27] Libro: “Diario La Divina Misericordia en mi alma”, escrito por Santa María Faustina Kowalska, 3ª edición (Editorial de la Congregación Mariana en Stockbridge, Massachusett, 2003), 28.
[28] Libro “The Trial of Jeane D’Arc” (El proceso de Juana de Arco), traducido por W.P. Barrett, 233.
[29] Libro: “On the Nature of Human Liberty” (Sobre la naturaleza de la libertad humana), escrito por el Papa León XIII, Libertas (28 de junio de 1888) § 13.
[30] Jer 20:7b-9.






