[Recibido en Español]
[Dios Padre]
A Mis hijos todos, almas consagradas a Mí.
Os hablo ahora a vosotros, hijos e hijas, que habéis dedicado vuestras vidas a Mi servicio y como ofrendas de Amor para reparar el daño hecho por los pecados y desobediencias de Mis hijos; para ser recuerdo vivo de Mi Presencia y del destino que He preparado para todos Mis hijos – el estar unidos a Mí por toda la eternidad.
Gran vocación, hijos. Gran llamado, gran bendición, gran sacrificio y GRAN RESPONSABILIDAD.
A lo largo de la historia He llamado a muchas almas a una vida entregada enteramente a Mí, que – entregándome todo su amor, confianza, obediencia, y docilidad – Yo He unido a Mi trabajo de salvación de Mis hijos, por medio de todas las diversas obras materiales y espirituales en bien de Mis hijos – y en cooperación con Mis hijos Sacerdotes, ayudando a que todos Mis hijos Me conozcan, Me amen, y regresen a Mí.
Gran vocación, hijos, ser colaboradores tan cercanos de vuestro Dios.
Y cuántas Gracias He derramado sobre Mis hijos consagrados para ser distribuidas a todos Mis hijos.
Pero, ¿qué ha sucedido con tantos de vosotros?
Os habéis olvidado de Mí. Os habéis olvidado que a Mí es a Quien habéis de entregar vuestro amor total – no al trabajo, no a las creaturas, y mucho menos a vosotros mismos.
Cuántos os habéis separado de Mí, razonamiento tras razonamiento, complicándoos cada vez más, insatisfechos siempre porque, habiéndome hecho a un lado, buscáis y buscáis propósito para vuestras vidas, pero sólo lográis separaros más de Mí.
Hijos, vosotros más que nadie debierais contemplar Mi Amor y Mi Verdad en toda su sencillez y Gracia – dando ejemplo a vuestros hermanos de cómo vivir en la tierra con la mirada fija en el Cielo.
Cuántas injusticias habéis visto, LO SÉ.
Cuántas necesidades tan profundas de Mis hijos, LO SÉ.
Cuánto os conmueve ver el sufrimiento tan atroz de tantos hijos Míos ante la aparente indiferencia de todo el Cielo y la tierra – y cuánto queréis dar un alivio. LO SÉ, HIJOS.
Y bendigo y multiplico cada deseo sincero de vuestro corazón, cada oración, cada esfuerzo en ayudar a vuestros hermanos.
Pero hijos – cuántos os habéis olvidado que Yo Estoy por sobre todo poder humano, que la vida en este mundo es un instante en comparación a la vida eterna para la que os He formado, creado. Y que cuanto dure la tierra en su estado actual, siempre habrá pobreza, sufrimiento, injusticia.
Hijos, os recuerdo lo que habéis olvidado, tantos de vosotros:
EL FIN DE VUESTRAS VIDAS, DE VUESTRAS VOCACIONES, Y DE CADA GRACIA QUE OS CONCEDO, CADA LUZ QUE OS DOY, ES DE AYUDAR A MIS HIJOS A QUE REGRESEN A MI CORAZÓN.
QUE, ALZANDO SU MIRADA A MÍ – siguiendo vuestro ejemplo – CAMINEN CON CONFIANZA Y GENEROSIDAD POR EL CAMINO QUE MI JESÚS CAMINÓ – y sobre el cual vosotros habéis de caminar también – ayudando, animando, corrigiendo, encaminando a Mis hijos heridos en sus almas, sufriendo en sus cuerpos; para que todos lleguéis de regreso a Mi Corazón, a la unión de Amor que durará toda la eternidad.
PERO HABÉIS VENDIDO VUESTRA PRIMOGENITURA POR UN POBRE PLATO DE LENTEJAS.[1]
Y a cuántos habéis dejado desprovistos de las ayudas que habrían recibido por medio vuestro.
No perdáis vuestro tiempo – Mi tiempo – en asuntos humanos que no producen fruto porque se han separado de Mí.
Hijos, regresad a la VERDAD y a la sencillez del Evangelio.
No Me refiero, hijos, a la sencillez humana de una “pobreza” mal entendida.
Me refiero, hijos, a la sencillez de MI VERDAD. A la Esencia Divina de todo lo que hizo Mi Jesús en Su vida terrena.
IMITADLO. EN TODO. PERO SOBRE TODO, EN SU COMPLETA ENTREGA A MÍ. EN SU COMPLETA OBEDIENCIA A MÍ.
NO HIZO SINO LO QUE YO LE PEDÍ. SIEMPRE.
HACED LO MISMO si queréis en verdad ser Mis cooperadores, si queréis en verdad que os llame “consagrados a Mí”.
De otra manera, hijos, es sólo una burla a Mí.[2]
Más que nunca, hijos, dejad a un lado vuestro pensar humano, vuestros razonamientos que sólo os confunden y separan de Mí.
Si os separáis de Mí, de Mi Voluntad, de Mi Verdad, de Mi Corazón, si dejáis de reconocerme como VUESTRO PADRE y como VUESTRO DIOS, os marchitaréis, y en vez de ser como el grano de trigo que muriendo cae en tierra fecunda y produce fruto, caeréis en el fango fétido de la inutilidad, sin producir ni fruto ni fermento.
RECORDAD A LO QUE HABÉIS SIDO LLAMADOS.
RECORDAD QUE SOIS MÍOS. QUE OS HABÉIS ENTREGADO A MÍ PARA CUMPLIR MI VOLUNTAD, NO LA VUESTRA, NI LA DEL MUNDO.
VOLVED A MÍ MIENTRAS AÚN TENÉIS TIEMPO. NO QUEDA MUCHO Y SONARÁ LA TROMPETA.
Dejad atrás al mundo.
¿Qué quiere decir esto?
Quiere decir que separáis vuestro querer, vuestro pensar, vuestro hacer, de cómo el mundo quiere, piensa, y hace.
Pues el mundo – bajo el dominio de Satanás – no piensa ni quiere como YO.
Separarse del mundo quiere decir recibir Mi VERDAD, Mi Evangelio en el centro de vuestro ser, y hacer a un lado vuestro pensar.
Hijos, para recibir la VERDAD y todos los dones que proceden de Mi Santísimo Espíritu no son necesarios los estudios, ni grandes razonamientos, ni entender Mis Misterios.
LO ÚNICO NECESARIO PARA RECIBIR MI VERDAD Y TODA LA LUZ QUE EN ELLA HAY, ES LA FE.
La verdadera Fe de los niños que reciben todo de Su Padre.
Y esto es lo que habéis olvidado y hecho a un lado.
Y esto es en lo que vuestra vocación consiste – la esencia de vuestra vocación – VIVIR ESTA FE Y TRANSMITIRLA. Y de esto os pediré cuentas.
En un instante os puedo dar todas las luces intelectuales necesarias, puedo sanar, resucitar, puedo hacer en un instante todo – YO, vuestro Dios.
Pero requiero vuestra FE.
VOLVED A MÍ. CREEDME. AMADME.
No Estoy en teologías vanas; no Estoy en sínodos inútiles porque Me han arrojado de ellos; no Estoy en los templos y conventos vacíos de Mi Presencia porque Me Han hecho a un lado, poniendo en Mi lugar a millares de ídolos. No Estoy en el tergiversar de Mis Mandamientos que os di y que aún siguen en pie, radiantes como cuando los di y llenos de vigor como cuando Mi Jesús los ratificó.
LOS VUELVO A RATIFICAR UNA VEZ MÁS.
MIS MANDAMIENTOS SIGUEN EN PIE.
Los He dado para que el mundo y cada alma aprenda lo que pido para que viváis como Mis hijos y no como esclavos.
Los He dado para iluminar al mundo, no para que el mundo los ilumine.
No os confundáis. MIS MANDAMIENTOS SON ETERNOS.
Y vosotros, almas consagradas a Mí, debierais llevarlos sobre vuestra frente – en cada pensamiento. En vuestro corazón, en vuestras manos – como guía de todas vuestras acciones. Frente a vuestros ojos, para nunca perder de vista Mi Verdad.
NO SON PASAJEROS. NI CAMBIANTES.
Escritos por Mi Dedo; ratificados con la Sangre de Mi Jesús; y muy pronto vueltos a iluminar en los corazones de Mis hijos por Mi Santísimo Espíritu.
De manera especial vosotros, almas consagradas, estáis llamados a ser portadores y ejemplo de la Luz y Gracia de Mis Mandamientos.
Por esto os He dicho – volved a la sencillez de MI VERDAD y del EVANGELIO, que no es más que Mi Jesús mostrándoos Mi Corazón.
Pero vosotros, pequeñuelos Míos, que sí habéis guardado Mi Verdad en vuestro corazón, que habéis comprendido Mi Corazón de Padre, y habéis escuchado Mi llamado y habéis respondido – cuánto gozo Me dais, y cuánto descanso. Descanso en vuestros corazones, hijos. Recojo vuestras oraciones, vuestros sacrificios y cada desvelo y esfuerzo en ayudarme y en ayudar a Mis hijos tan heridos y tan perdidos.[3]
Gracias, hijos Míos. Pronto comprenderéis la plenitud de este “Gracias”. [sonrisa]
Nunca se han necesitado almas consagradas en verdad como en este tiempo, hijos. Y llamo y llamo a Mis hijos.
Mi llamado no ha cesado, pero los oídos y corazones de tantos hijos Míos están cerrados a Mi Voz, así como tantos conventos y monasterios Me han cerrado la puerta.
Pero tengo un ejército de almas consagradas – almas escondidas, almas que, sin ser parte de una comunidad formal, de todas formas son parte de Mi ejército consagrado y que viven, sufren y esperan Mi Venida.
Hijos, no desesperéis. Sé quienes sois. Veo vuestros corazones y recibo vuestras ofrendas.
Así como Mi Iglesia se derruirá por completo para poder ser reconstruida, así también los conventos y monasterios se derruirán en su actual estado, para ser reconstruidos en la Verdad plena.
Hijos, no temáis. Miradme a Mí. Yo llamo, Yo formo, Yo uno a Mi trabajo, Yo recibo vuestras ofrendas.
Confiad en Mí. Seguid vuestro camino de unión Conmigo por medio de la FE, la confianza y vuestro abandono a Mí, vuestro Abba.
Refugiaos en la Esencia de vuestra VIDA CONSAGRADA: YO, VUESTRO PADRE. [sonrisa]
Os bendigo, amadísimos hijos de Mi Corazón. Orad por vuestros hermanos consagrados, para que la llama de la Fe Verdadera se vuelva a prender en ellos y sean luminarias en la oscuridad presente.
OS HE DADO A MI JESÚS, RECIBIDLO EN PLENITUD, HIJOS.
Si vosotros no lo conocéis, ¿cómo esperáis que Mis hijos lo conozcan, y conociéndolo lo reciban, y recibiéndolo sean salvos?
AMAD A MI JESÚS.
Y DEJAD QUE ÉL OS MUESTRE EL CAMINO A MÍ.
OS HEMOS DADO A UNA MADRE – RECIBIDLA y AMADLA, pues es Espejo Fiel de Nuestro Misterio.
VENGO PRONTO, HIJOS.
ESTAD ATENTOS A MI VOZ.
Haceos sordos y ciegos al mundo. Miradme y escuchadme tan sólo a Mí.
Recordad lo que He hecho en favor de Mi Pueblo. Esperad con certeza lo que He prometido que haré por Mis hijos.
Ya vengo.
Vuestro Padre que os ama y que os recuerda que
SÓLO YO SOY. NO HAY OTRO. AMÉN.
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[1] Lo dijo con mucha fuerza y tristeza, indignado. Referencia a Génesis 25, 29-34.
[2] Dicho en tono de advertencia.
[3] Si en lo anterior de Sus Mensaje – al dirigirse a todas las almas consagradas y en particular a las que han sido infieles – Su tono era serio y fuerte, aunque aún paciente, cuando se dirige a las almas que sí Le han permanecido fieles el tono de Su Voz se volvió más ligero, sonriente, como si sintiera alivio.
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