24 de octubre, 2024
Jesús. Esta es la Hora de Decisión.
(Dictado en español.) (NOTA: Las notas a pie de página no son dictadas por el Señor. La Hermana las añade. En ocasiones para ayudar a esclarecer para el lector lo que la Hermana percibió referente al sentido de palabras o expresiones, y en otras para transmitir el tono en que el Señor o María Santísima hablaron.)
Escribe, Florecita.
Habla el Alfa y la Omega, Aquel que Es, que Era y que Ha de venir. [1]
Estad atentos a la Voz de Mi Señor, que retumba por todos los confines de la tierra, para alcanzar a cada corazón creado por Él.
Estad atentos al trueno y al susurro.
La Voz de Mi Señor truena para corregir y susurra para consolar.
Mi Pueblo, escucha a tu Dios. Escucha a tu Padre. Escucha a tu Redentor. Escucha al que es tu Santificación.
ESCUCHA, PUEBLO MÍO.
Mi Voz es caricia y es corrección.
ATENTOS, HIJOS. SIN TEMOR, VOSOTROS QUE ME AMAIS Y ME RECONOCÉIS.
ATENTOS, HIJOS. NO DESPRECIÉIS MIS PALABRAS, VOSOTROS QUE DESCONFIAIS Y QUE POR TEMOR A EQUIVOCAROS ME PERDÉIS ENTRE MILLARES DE RAZONAMIENTOS.
ESTA ES LA HORA DE DECISIÓN, HIJOS.
Año tras año, evento tras evento, os He dado Señales, os He dado advertencias, os He hablado y llamado sin cesar a que volváis a Mi.
Pero cuan pocos Me han escuchado y han puesto en práctica Mis Palabras, y dejado que echen raíz y produzcan su fruto: la Fe sencilla y poderosa que es vuestro escudo y vuestra espada para la batalla que ya está en cierne.
Quien rechaza Mis Palabras – venidas de Mi Corazón, por amor y Misericordia por cada uno de vosotros – quien rechaza Mis Palabras rechaza la ayuda necesaria para que podáis vivir en Mi Voluntad estos tiempos y esta batalla nunca antes vista.
Os reúno ahora en Mi Ejército, os llamo a él desde cada rincón del mundo y desde cualquier situación en la que estéis.
VENID, HIJOS. TOMAD VUESTROS LUGARES A MI LADO.
Sí, estáis heridos, sois débiles, estáis sucios, os sentís incapaces de todo.
NO PENSÉIS EN VUESTRA DEBILIDAD, SINO EN MI PODER Y FORTALEZA.
Dejad de miraros a vosotros mismos y miradme a Mí.
MIRADME A MÍ.
Todo el mundo y todo cuanto hay en él ha sido contaminado, ensuciado por el pecado y por la razón satánica que destruye la Fe.
Veis los resultados de esto en todo a vuestro alrededor, en vosotros mismos, en Mi Iglesia.
Cuánto se dice “en Mi Nombre” pero que es engaño de Satanás.
ESTAD ALERTAS.
Un árbol podrido, sin raíces en Mí, NO PUEDE PRODUCIR FRUTO BUENO NI SALUDABLE.
NO LO OLVIDÉIS.
EL QUE TENGA OJOS QUE VEA, Y EL QUE TENGA OÍDOS QUE ESCUCHE.
LA VERDAD ESTÁ HABLANDO. [2]
Estos son los tiempos de MI ACCIÓN.
Y lo que requiero de Mi Ejército es FE, ABANDONO, HUMILDAD, que escuchéis a vuestro Dios y lo dejéis actuar – primero en vosotros mismos, en vuestras familias, en vuestras misiones particulares.
LO DEMÁS LO HARÉ YO, HIJOS.
No sabéis a lo que os enfrentáis en plenitud.
PERO YO SÍ.
Y por eso os hablo, os llamo, os invito.
Dejad que los muertos sepulten a los muertos.
VOSOTROS, SEGUIDME.
Sí, el camino – Mi Voluntad – es arduo, escarpado, seco, oscuro, frío, lleno de neblina.
Pero ES MI CAMINO. Lo He caminado Yo primero, Mis amados, para ayudaros ahora.
No temáis. Confiadme TODO.
Como Yo confié TODO a Mi Padre desde la Cruz, con Mi último latido y aliento.
CONFIADME TODO. [3]
No os separéis de Mí.
Decid Mi Nombre y mirad Mi Rostro. Recordad Mis Palabras y repetíoslas en lo profundo de vuestro ser.
YA VENGO, HIJOS.
Y CONMIGO, MI LUZ, y lo prometido para estos tiempos se cumplirá.
Estad atentos, hijos.
Considerad Mi Vida – Mi Encarnación, Mi Nacimiento, Mi Muerte, Mi Resurrección. [4]
ESTAD ATENTOS A MI VOZ QUE OS HABLA Y GUÍA en lo profundo de vuestro ser.
Reclinad vuestra cabeza sobre Mi Corazón y escuchad Mis Palabras, como lo hizo Mi Juan en la Última Cena, en donde le comuniqué Mi Amor, pero también la realidad de lo que en esos momentos sucedía, la traición de Judas – a plena vista, pero velado aún de Mis demás Apóstoles.
REFLEXIONAD, HIJOS. Con humildad. Con Paz. En Mi Amor.
Mirad Conmigo lo que ahora se desenvuelve ante vosotros.
[Continuado al día siguiente durante la Hora Santa]
Cuando se avecina una tormenta veis las señales en el cielo, en el aire, en los animales y la vegetación, en los cambios atmosféricos, y así discernís si es una tormenta pasajera o si es una tempestad de la que os tendréis que refugiar y que causará devastación.
Os digo, hijos, que debéis ver ahora Conmigo las señales que os muestran el tipo de batalla a la que os enfrentáis.
Hijos, lo que estáis viviendo no es una simple tormenta pasajera, que trae lluvia, viento, pero pronto pasa y deja limpia la atmósfera.
El mundo, la Iglesia, ha pasado por muchas de estas tormentas a través de los siglos. Momentos oscuros pero que pasan rápido y traen luz y un renovado esfuerzo en fidelidad a Mí.
Hijos, os He dicho antes y lo repito una vez más:
Lo que estáis viviendo y lo que dentro de poco se desatará sobre vosotros no es una simple tormenta pasajera como las sucedidas en el pasado, sino una tempestad nunca antes vista en que todo se verá afectado y derruido.
Hijos, así como en ciertas tormentas debéis tomar refugio en un lugar seguro hasta que pase la tormenta, así ahora, Mis pequeños.
Entrad en el Refugio del Corazón de Mi Madre, que no es otro sino el Refugio de la Fe sencilla.
Hijos, no tenéis que enfrentar lluvias y vientos, sino razonamientos, sentimientos, confusiones, y ataques a vuestra Fe.
La solución no está en el pasado que anheláis, ni en el presente que creéis controlar y entender, ni en el futuro que imagináis tan limitadamente.
LA SOLUCIÓN SOY YO Y TAN SÓLO YO.
Por esto os digo, hijos, que dejéis a un lado vuestro pensar y querer, y os unáis y refugiéis en MI CORAZÓN, EN MI PERSONA.
Os tratarán de convencer con palabras similares a las Mías, con señales imitando a las Mías, con razonamientos tan sutiles y humanamente sublimes que engañarán aún a los más letrados.
Haced a un lado vuestras emociones tan cambiantes y tan vulnerables.
Os tratarán de manipular – y ya lo han hecho – con llamadas a vuestras emociones, tratando así de haceros caer en una distorsión de MI VERDAD.
MIRADME SÓLO A MÍ Y NO TEMÁIS. TODO ESTÁ EN MIS MANOS.
Hijos, ¿veis cómo la Fe sencilla es vuestro escudo?
Os repito: las maquinaciones y razonamientos de nuestro enemigo son sutiles y humanamente sublimes – NO ENTRÉIS EN DIALOGO CON ELLOS.
Miradme a Mí y repetid Mi Nombre.
Os doy el Refugio y las instrucciones que necesitáis para refugiaros ante la tormenta que se desata sobre vosotros, sobre el mundo, y sobre Mi Iglesia.
Os repito, amados hijos Míos:
Un árbol que está enraizado en la oscuridad NO PUEDE PRODUCIR FRUTO NI BUENO NI SALUDABLE.
No os dejéis llevar por las apariencias.
—
Hijos, sé que estáis cansados por la Espera agonizante, por la angustia ante lo que ha de venir, por la tristeza ante las divisiones en vuestras familias. [5]
Entregadme TODO.
Unid vuestros pasos a los Míos. Unid vuestro cansancio al Mío. Unid vuestra angustia a la Mía. Unid vuestros sufrimientos a los Míos. Unid vuestra ofrenda a la Mía. Unid vuestros esfuerzos a los Míos.
TODO CONMIGO.
UNID VUESTRO CORAZÓN AL MÍO. Cada latido, hijos.
Y con cada latido os daré Gracia, Misericordia, arrepentimiento, fortaleza, Paz, y aumento de Fe.
Todo cuanto necesitáis está en Mi Corazón, hijos.
Todo el que entra en el Corazón de Mi Madre entra en Mi Corazón, pues Nuestro Corazón es Uno.
Uno en el Amor, Uno en el Dolor, Uno en el abandono a la Voluntad del Padre. Uno en la Ofrenda de Reparación.
UNO.
Entrad en esta Unión, hijos.
Entrad en Paz, en confianza, en la seguridad de que encontraréis todo cuanto buscáis, anheláis y necesitáis.
¡Cuánto, cuánto os amo!
[Continuado en la noche]
Os hablo a vosotros, Ejército Mío, pues en donde Estoy, y por el Camino que He caminado y la Copa que He bebido, habéis de estar, caminar, y beber.
Todo Conmigo, Mis soldados. Todo Conmigo.
Vuestras oraciones, sacrificios, ofrendas y obediencia a lo que os pido está ayudando a muchos – que esto os anime.
Yo lo tomo todo y derramo gracia tras gracia sobre vuestros hermanos, para limpiar su ceguera y sordera, para llevarlos al arrepentimiento sincero, para ayudarlos a que Me miren nuevamente; y mirándome, recuerden Mi Amor, y recordando Mi Amor, entre en ellos la sincera contrición por sus faltas de Amor a Mí, y por sus faltas de Fe y desconfianza; y contritos de corazón, puedan recibir la Luz de la Fe y se conviertan en Mis soldados también.
Hijos, al entrar en Mi Ejército, ¿veis que no entráis solos? [sonrisa]Me ayudáis a traer a vuestros hermanos. Gracias, hijos.
Os hablo ahora a vosotros, hijos Míos Sacerdotes – vosotros que más que todos los demás habéis de estar del todo unidos a Mí: Ejerced vuestra oración Sacerdotal en unión Conmigo por todos Mis hijos bajo la opresión de Satanás y sus cohortes.
Cuánto sufren Mis pequeñuelos, por falta de esta oración de liberación, bendición, y protección. Ayudadme, hijos. Estos hermanos vuestros sufren el odio de Satanás de manera directa. Yo tomo su sufrir. Pero os pido que seáis Mis instrumentos. AYUDADLOS.
No temáis. YO ESTOY CON VOSOTROS.
Bendigo nuevamente vuestras manos, para que descienda sobre ellas Mi Poder a favor de Mis pequeñuelos.
EJÉRCITO MÍO, VUESTRO CAPITÁN OS BENDICE.
NO TENGÁIS MIEDO. VUESTRO DIOS NO OS ABANDONA.
ESTAD EN PAZ. SI OS HE LLAMADO A MI EJÉRCITO ES PORQUE TAMBIÉN OS DARÉ LA GRACIA PARA PERMANECER EN ÉL.
PERMANECED EN PAZ.
Vuestro Jesús os ama.
Decid Conmigo:
“Padre, hágase Tu Voluntad.
En Tus Manos encomiendo mi espíritu. Te amo.”
Mi Madre os bendice también. [sonrisa]
Atentos, hijos.
La Voz de nuestro Señor se alza para dar Luz y corrección y consuelo a Sus hijos. Bendito aquel que recibe Su Voz y deja que produzca el fruto para el cual fue enviado.
YA VENGO. PRONTO. AMÉN.
[1] Toda esta primera sección la dijo en un ton.o muy solemne, distinto de gran parte del resto de este Mensaje. Es como si lo dijera desde Su Trono, abarcando a todo el tiempo y a todo el espacio. Difícil de explicar. Después el tono cambia y nos habla en un tono mucho más cercano – aquí, ahorita
[2] Dicho en el mismo tono solemne como al principio del Mensaje.
[3] Cuando nos dice que le confiemos TODO, entiendo que en este “TODO” están presentes no sólo nuestras necesidades y las de nuestras familias, el trabajo, la salud, la situación de cada país, en todo el mundo, y en la Iglesia, etc.; sino también todos nuestros temores, angustias ante la confusión externa e interna, el sentirnos solos, abandonados, confundidos, dudosos; está presente toda nuestra debilidad, miseria, nuestros pecados, todo nuestro presente, pasado y futuro, la salvación de nuestra propia alma. Si nos es difícil confiar las cosas externas, cuánto más difícil nos es confiarle las cosas internas, que nadie ve, y que pueden ser tan dolorosas, oscuras, y que hasta nos pudieran parecer sacrílegas por los sentimientos que nos provocan. Cosas que, sintiéndolas casi como ofensas a Él, nos es casi imposible confiárselas. Me parece que son éstas las que en especial Jesús quiere que le confiemos.
[4] Lo que percibí en esto es que quiere que reflexionemos en cómo sólo los que estaban verdaderamente atentos pudieron ver la grandeza de estos momentos de la Vida de Jesús – los Misterios que se estaban desenvolviendo ante ellos. Las multitudes vieron, escucharon. Pero no comprendieron. Sólo unos cuántos. Así ahora el Padre está mostrando Su Plan, pero pocos lo reconocen como tal.
[5] El tono aquí cambia y se suaviza, es una llamada llena de Amor y compasión, comprensión y ánimo.
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