18 de febrero, 2026
María Santísima. Miércoles de Ceniza. El Rosario Vivo.
(Este Mensaje fue dictado en inglés y esta es la traducción que la Hermana hizo al español.) (NOTA: Las notas a pie de página no son dictadas por el Señor. La Hermana las añade. En ocasiones para ayudar a esclarecer para el lector lo que la Hermana percibió referente al sentido de palabras o expresiones, y en otras para transmitir el tono en que el Señor habló.)
Hijitos Míos,
Soy Yo, vuestra Madre del Cielo, vuestra Reina, Quien os habla hoy.
Mis pequeños, vosotros que con ansia esperáis Nuestras Palabras, os bendigo con todo Mi Amor Maternal.
Hijos e hijas de Mi Corazón1Quiero llamar la atención a una ligera distinción que pudiera pasar desapercibida. La distinción entre ser llamados “hijitos, niños” y “hijos e hijas”. Ambos términos se refieren a las mismas personas, pero yo percibo que cuando Ella usa los términos “hijos e hijas” nos está hablando como a adultos; parece haber una seriedad y responsabilidad mayor el ser llamados “hijo” o “hija” y no sólo “hijitos”, aun y cuando ambos son dichos con mucho amor. Quería mencionarlo porque me pareció importante para entender el “tono” en que ciertas frases se dicen., Mis soldados, habéis visto más y más de los horrores, indiferencias, insultos, blasfemias, y manipulaciones que nuestro enemigo ha producido con la cooperación de tantas almas. De tantas, hijos Míos.
Cuando uno limpia una herida en que hay infección y tejido gangrenado, hay que exponerla, removiendo y exponiendo cada capa de infección, hasta llegar al tejido sano, a la carne sana.
¿Comprendéis, entonces, porqué el Padre permite que toda esta suciedad se haga evidente, visible, cada vez menos escondida?
[EL PADRE] NO ES INDIFERENTE.
SU CORAZÓN NO ESTÁ MENOS TRASPASADO QUE EL CORAZÓN DE SU HIJO, MI JESÚS.2Estas dos frases fueron dichas con mayor fuerza – defendiendo al Padre de los muchos que dicen, “¿Cómo puede permitir Dios estas cosas? ¿No ve lo que sucede? ¿No le importa?” Nosotros vemos algunos de los horrores, Él los ve todos. No es indiferente al dolor y pena que estos horrores causan – Su Corazón es el primero en sufrirlos.
Las obras de Satanás deben ser expuestas, para que aquellos que están siendo llamados a luchar en Mi Ejército vean y comprendan qué y quién es en realidad el enemigo, la profundidad y extensión de su engaño y manipulación; para que Mi Ejército pueda luchar con ojos abiertos a la realidad espiritual, con oídos abiertos a Mis órdenes, con corazones dispuestos a cumplir la Voluntad del Padre en esta tremenda Hora.
Esta “Hora”, hijos, abarca TANTO.
MISERICORDIA. JUSTICIA. DECISIÓN. ARREPENTIMIENTO. LA COOPERACIÓN CON VUESTRO DIOS.
FE, FE, FE.
ESPERANZA, ESPERANZA, ESPERANZA.
OBEDIENCIA, OBEDIENCIA, OBEDIENCIA.
Y HUMILDAD.
En cada edad las batallas se han peleado con diferentes armas, diferente armadura, diferentes tácticas.
Y así es en esta HORA. Única en la historia, única en el Plan del Padre.
Lo que ha librado las batallas en el pasado no es suficiente para las batallas que tenéis frente a vosotros.
Sois Mi Ejército y os debo entrenar para ESTA HORA. PARA ESTA BATALLA.
¿Veis cómo, en medio de tanta confusión y manipulaciones y negaciones dentro de Mi Iglesia, se os dificulta más y más ver qué debéis hacer, en quién confiar, a dónde ir?
¿Veis cómo, lo que por siglos permaneció inexpugnable, está en apariencia siendo derrumbado?3El Papado, la Doctrina, el verdadero papel de María Santísima, la verdad sobre el matrimonio, y cuántas cosas más se vienen a la mente.
¿Veis ahora porqué Os pedimos que mantengáis vuestros ojos puestos firmemente en el Rostro de Mi Jesús; puestos firmemente en el Cielo? ¿Porqué Os pedimos que repitáis el Nombre de Mi Jesús, como protección y oración que atrae Misericordia sobre Misericordia?4Toda esta sección fue dicha con un tono de urgencia en Su voz.
¿Porqué no os pido simplemente que recéis Mi Rosario, sino que lo VIVÁIS Conmigo?
¿Qué os enseña el Rosario, si no FE, HUMILDAD, OBEDIENCIA?
El creer en los Misterios insondables del Padre y en Su Plan Divino: el Misterio de la Encarnación y Redención, y Mi cooperación en ellos.
La FE que acepta estos Misterios, los recibe; y a través de la cual unís vuestra vida a la Nuestra, y por medio de la cual os convertís en sagrarios vivos de vuestro Dios.
La HUMILDAD que acepta todo cuanto el Padre ordena en vuestra vida, así como lo hicimos Nosotros, para enseñaros cómo vivir no sólo como siervos de Dios, sino como Sus Hijos amados.
La humildad que hace a un lado vuestros propios pensamientos, deseos, criterios, para poder recibir el Plan del Padre, en todo su Misterio e infinitud.
La OBEDIENCIA que da VIDA.5Estas palabras fueron dichas en un tono muy particular, casi como si cada palabra se fuera expandiendo y culminaran en la palabra “VIDA.” Ojalá pudiera saber cómo describir mejor lo que en ocasiones percibo en ciertas palabras o frases. Tenéis el ejemplo de Nuestra Obediencia, en cada momento de Nuestras Vidas, para que podáis ver y aprender cómo unir vuestra obediencia a la Nuestra; la OBEDIENCIA QUE SALVA.
En la Batalla que enfrentáis debéis empuñar el Rosario VIVIDO, la “cadena” viva que os une al Corazón del Padre.
Hijos Míos, vendrá un momento en la Batalla en que estaréis bajo tal ataque, bajo tal opresión, que no podréis decir una sola palabra.
Es por esto que debo entrenar a vuestros corazones en la FE que va mas allá de las palabras, imágenes, pensamientos, y que os enraíza firmemente en la VERDAD, firmemente EN MI JESÚS.
NO TEMÁIS, HIJOS.
ESTAD EN PAZ.
ESTAD EN PAZ.
Soy vuestra Madre, Quien viene a consolaros y a advertiros, para que prestéis atención a Nuestras Palabras.
Soy vuestra REINA, y como tal debo venir y ordenaros a que ESTÉIS EN GUARDIA. ESTAD ATENTOS. TENED CUIDADO.
NO TEMÁIS.
Os He dicho que cada tiempo tiene sus propias armas y armadura con las cuales luchar.
Hay Gracias preparadas para vosotros, Ejército de Mi Corazón, para revestiros con escudo y armadura, con fuerza y resistencia, con paz y Verdad, para que podáis cooperar plenamente en el Plan y la Acción del Padre.
Estad en Paz.
Vuestra perseverancia y oración han obtenido mucha misericordia. Gracias, hijos Míos.
[Esta siguiente sección está dirigida a los Sacerdotes.]
Os hablo ahora a vosotros, amados hijos de Mi Corazón, Mi cohorte poderosa.
Poneos de pie, hijos, sin temor, sin vacilación. Habéis sido revestidos con el Sacerdocio de Mi Hijo para esta Hora.6Entendí que este “ponerse de pie” significa más que el simple sentido humano de defender una causa particular. (Difícil poner en palabras lo que percibí – no deja de sorprenderme cómo unas cuantas palabras sencillas pueden comunicar tanto.) Este “ponerse de pie” me parece como una llamada a recordar y volver a tomar posesión, por así decirlo, de la grandeza del Sacerdocio, de su importancia y santidad, de la necesidad tan grande que hay de él, después de haber sufrido tanto abuso, burla, menosprecio y restricción. Me parece que para algunos sí es una llamada a tomar una postura pública; más para otros es de manera espiritual. Pero en ambos casos es una manera de “pararse” y reconocer qué es un Sacerdote, a Quién representa y sigue; el ser verdaderamente “in persona Christi.”
Mis hijos os necesitan.
Cuánto habéis soportado, hijos Míos, lo sé. Venid y descansad sobre Mi Corazón. Respirad la Pureza del Cielo que está encerrada en Mi Corazón, para purificaros de toda la hediondez del pecado que os rodea.
Poneos de pie, hijos Míos, Conmigo. Poneos de pie con la confianza de Mi Amor y protección. Poneos de pie con la certeza de la bendición del Padre y de la Presencia de Mi Hijo. Estad de pie como fieles hijos y guerreros.
A vosotros se encomienda de manera particular la oración y el poder de liberación, de liberar a Mis pobres hijos de las garras y del odio y del veneno de Nuestro enemigo. Esta autoridad se pone en vuestras Manos Consagradas y corazón, para que seáis signo y testigo de la Autoridad de Mi Hijo sobre todo espíritu inmundo.
Hijos Míos, os pido que ejerzáis esta oración y autoridad en favor de Mis hijos que han sido abandonados y atacados por lobos devoradores.
Vuestras manos también han sido traspasadas y clavadas en la Cruz de Mi Jesús, en apariencia haciéndoos incapaces de actuar con eficacia, como las Manos de Mi Hijo, que clavadas en la Cruz ya no podían calmar, sanar, en esa hora.
Muchos de vosotros estáis sobre esta Cruz en este momento.
Pero hijos Míos, en ninguna otra hora fue la Oración de Mi Jesús más poderosa, rasgando el Cielo y la Tierra con Su plegaria y Su angustia.
Así se alza vuestra oración al Corazón del Padre y es escuchada, porque en vuestro grito está el grito de Su Jesús.
Hijos Míos, TODO CON JESÚS. SÓLO CON ÉL.
Me tenéis a vuestro lado, siempre ayudándoos a cuidar del rebañito que se os ha encomendado.
Estad en Paz.
Traed a vuestros rebañitos a Mi Corazón. Traedlos a Mi Jesús. Alimentadlos con la Verdad. Vuestra Fe abre ríos de agua viva para ellos.
Cuánto bien hacéis y podéis hacer. Gracias, Mis amados hijos.
Continuad orando por vuestros hermanos sacerdotes, y aun por aquellos que tienen apariencia de ser pastores, pero son asalariados. Sacudid el polvo de su morada de vuestros pies, pues no son Nuestros, y muchos han rechazado ser Nuestros.
Cómo Me traspasa el Corazón este rechazo; aun así, os pido que oréis Conmigo por ellos, para que el mal que hacen sea mitigado y sus corazones se ablanden.
Gracias, hijos Míos. [sonrisa suave]
[Ahora se vuelve a dirigir a todos.]
Hijos Míos,
Hoy iniciáis este tiempo de Cuaresma poniéndoos cenizas sobre vuestras frentes como señal de penitencia y arrepentimiento.
Mi fiel Ejército, reunido desde todos los confines de la tierra, no habéis llevado cenizas sólo un día, sino por muchos días. No las lleváis tan solo en vuestras frentes, sino en vuestros corazones. Las cenizas de la angustia y de la pena y del dolor al ver el estado de Mi Iglesia, y del mundo y de tantas almas. Estas cenizas se han convertido en vuestro mismo pan.
Y cuán amargas son, hijos Míos, lo sé, Yo también las He probado.
Ofrecédmelas, Mis pequeños.
Ofrecedme vuestro dolor y angustia.
Ofrecedme el cansancio de vuestros corazones, el cansancio de resistir un día más, de esperar un día más.
Vivid estos días Conmigo. En Paz en Mi Amor por vosotros.
Vivid estos días unidos al Corazón del Padre, tan incomprendido e ignorado.
Vivid estos días con Mi Jesús, Quien os ama más de lo que pudierais imaginar [sonrisa] y que necesita vuestra confianza y vuestro amor.
Vivid estos días unidos al Espíritu Santísimo de Dios, en Su Verdad, para que vuestro corazón y mente puedan descansar de todas las mentiras a las que estáis siendo sometidos.
Descansad en Mí, Mi pequeño Ejército vejado. Estad en Paz.
Vuestra Madre os ama y bendice. +
Digamos juntos:
“Padre, hágase Tu Voluntad en mí y en todas Tus creaturas. Amén.”
“Al que está sentado en el Trono, y al Cordero, sea alabanza, honor, gloria y poder, por los siglos de los siglos. Amén.”7Cf. Rev 5:13
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“VENGO PRONTO.”8Cf. Rev 22:20. Esta frase la dijo Jesús.
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- 1Quiero llamar la atención a una ligera distinción que pudiera pasar desapercibida. La distinción entre ser llamados “hijitos, niños” y “hijos e hijas”. Ambos términos se refieren a las mismas personas, pero yo percibo que cuando Ella usa los términos “hijos e hijas” nos está hablando como a adultos; parece haber una seriedad y responsabilidad mayor el ser llamados “hijo” o “hija” y no sólo “hijitos”, aun y cuando ambos son dichos con mucho amor. Quería mencionarlo porque me pareció importante para entender el “tono” en que ciertas frases se dicen.
- 2Estas dos frases fueron dichas con mayor fuerza – defendiendo al Padre de los muchos que dicen, “¿Cómo puede permitir Dios estas cosas? ¿No ve lo que sucede? ¿No le importa?” Nosotros vemos algunos de los horrores, Él los ve todos. No es indiferente al dolor y pena que estos horrores causan – Su Corazón es el primero en sufrirlos.
- 3El Papado, la Doctrina, el verdadero papel de María Santísima, la verdad sobre el matrimonio, y cuántas cosas más se vienen a la mente.
- 4Toda esta sección fue dicha con un tono de urgencia en Su voz.
- 5Estas palabras fueron dichas en un tono muy particular, casi como si cada palabra se fuera expandiendo y culminaran en la palabra “VIDA.” Ojalá pudiera saber cómo describir mejor lo que en ocasiones percibo en ciertas palabras o frases.
- 6Entendí que este “ponerse de pie” significa más que el simple sentido humano de defender una causa particular. (Difícil poner en palabras lo que percibí – no deja de sorprenderme cómo unas cuantas palabras sencillas pueden comunicar tanto.) Este “ponerse de pie” me parece como una llamada a recordar y volver a tomar posesión, por así decirlo, de la grandeza del Sacerdocio, de su importancia y santidad, de la necesidad tan grande que hay de él, después de haber sufrido tanto abuso, burla, menosprecio y restricción. Me parece que para algunos sí es una llamada a tomar una postura pública; más para otros es de manera espiritual. Pero en ambos casos es una manera de “pararse” y reconocer qué es un Sacerdote, a Quién representa y sigue; el ser verdaderamente “in persona Christi.”
- 7Cf. Rev 5:13
- 8Cf. Rev 22:20. Esta frase la dijo Jesús.




