5 de Abril, 2017
Florecita, escribe estas Palabras para Mi hijo Gustavo, vuestro Arzobispo.
Hijito Mío, a quien llevo en Mis brazos y bajo Mi Manto de Amor, Soy Yo, tu Mamá, la Mamá que nuestro Jesús te ha dado desde Su Cruz, como señal de todo lo que te ama.
Hijo, te sorprenderá recibir y leer estas palabras, escritas aquí con papel tan sencillo, usando un medio tan pobre – pero son Palabras de Amor Mías para ti. De Mi Corazón al tuyo. Cuánto Me has llamado, hijo, ante todas las necesidades tan tremendas de nuestros pobres hijos tan sufrientes, y que te conmueven tanto. Yo he escuchado cada uno de los gemidos de tu corazón, hijito, y los he unido a Mis lágrimas en el Cáliz de la Sangre de nuestro Jesús que El ofrece al Padre, pidiendo y alcanzando Misericordia para tantos.
Hijo, recibe a estos hijitos Míos, recíbelos con Amor, pues vienen de parte Nuestra, a anunciarte grandes cosas – grandísimas Misericordias y consuelos para Nuestros hijos, y que por la fe de estos pequeñitos Míos, podremos derramar aquí en esta ciudad.
Hijo, tu corazón Me pertenece, y en lo profundo escuchas Mi voz que te dice “Sí, Yo te los mando, hijo.” No temas.
Te hemos traído aquí para esto, para esta gran Obra de Gracia y de Misericordia. Eres parte de Nuestro Plan, Yo, tu Madre, te pido tu ayuda.
Hijo, nunca imaginarías el Amor tan grande que queremos compartir con cada uno – contigo.
Recibe estas palabras que estos hijos Míos te traen, te dan de parte Nuestra, de tu Jesús, y Mías. Te las damos como consuelo, aliento, Paz y la seguridad de que hemos escuchado tu corazón.
Hijo, recuerda a tu hermano Obispo que recibió a Mi Juan Diego, a Mi mensajero tan pequeñito. Mira cuánto he podido hacer a través de tantos años en millones de Mis hijos, por esa apertura de Mi hijo Sacerdote y Obispo a lo que Yo le pedí.
Así como ahora te pido a ti que Me ayudes. Estos hijos Míos tienen una misión grande y dolorosa, necesitarán tu ayuda, tu apoyo.
No temas en recibirlos – su único deseo es hacer Mi Voluntad; y por años los he preparado en medio de desiertos y penas, para esta hora.
Nuestros Planes de Amor avanzan rápido, pues la oleada de odio de nuestro enemigo ha arrasado con muchos de Mis hijos, y ya es la hora del gran contraataque de Vuestro Dios, que se alza en defensa de Sus hijos.
Tu verdadera misión, hijo, apenas empieza. Esta es la llamada a entregarme todo a Mí, tu Madre y Reina, la Gran Madre de Dios, María Santísima. Déjame llevarte en brazos, hijo, abandónate en Mi como un niño pequeñito. Cuánto, ¡cuánto te amo!
Pronto, hijo, verás Mi sonrisa, que te consolará de tantos sufrimientos que Yo solo veo, Mi pequeñito.
Hijo, te abrazo a Mi Corazón. Te doy Mi bendición de Madre, y Mi Jesús te bendice también. No temas. Te acompañamos siempre, y somos Nosotros Quienes te hemos traído a estos pequeños Nuestros con Nuestras Palabras de Amor y de Gracia para ti.
Te bendigo, hijo de Mi Corazón.
Y bendigo a todos los hijos que hemos puesto bajo tu cuidado.
Tu Madre, Madre de Jesús,
Madre de todos los hijos de Dios.
Vuestra Mamá que tanto os ama.



